Hay momentos en que la rutina se rompe para dar paso a la urgencia de la identidad, de la resistencia y del orgullo comunitario.
En el emblemático barrio de La Villita (Little Village), justo frente a su arco rosado de arquitectura icónica, la calle se convierte en un espacio de manifestación y expresión cultural.
Una persona, con un disfraz inflable de vaca, levanta con fuerza y convicción una bandera de México. No está sola; un grupo de manifestantes acompaña la jornada sosteniendo pequeños carteles de protesta y ondeando otra bandera negra que dice «Fuera ICE» a modo de resistencia.






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