Tiene una mancha de café en la mayoría de sus páginas y también están un poco arrugadas. Para cualquiera que lo vea, este libro parecería simplemente maltratado; para mí, es un sobreviviente.
Este ejemplar estaba conmigo el 19 de septiembre de 2022. Cuando la tierra comenzó a sacudirse con fuerza, la cafetera terminó derramada sobre él en medio del caos, el susto y las cosas que caían al suelo.
Después de que fue seguro regresar al departamento, cuando llegó el momento de levantar todo y ver el daño causado por el sismo, lo encontré así… ya se había secado. Decidí no tirarlo, dejar que se quedara conmigo. Esa mancha marrón y el papel texturizado por la humedad se convirtieron, literalmente, en la cicatriz física de un día que cambió por completo nuestra realidad.






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