Carta 1: Fragmento

Es muy difícil dormir cuando no se sabe nada de ti. He intentado sobrellevar las cosas pero es inevitable querer descubrir ¿qué ha sucedido a partir del accidente?, ¿en qué parte te encuentras ahora?, ¿aún sigues con vida?

Ahora lo único que me mantiene con vida es el incesante sonido del reloj que avanza al ritmo de mis latidos; a vece se desincronizan y mis sueños se transformen en pesadillas, despierto en la cama solo, desorientado y furioso. Otras veces el final llega cuando me poso en el retrete, mareado y con unas nauseas inevitables que terminan de la forma que ya sabemos.

Hoy es un día de mierda, igual que ayer y el anterior a ese. No cambia nada la perspectiva, la bolsa sigue en la misma situación miserable, millones mueren de hambre, la humanidad no ha aprendido nada del último estallido y la rebelión, bueno, la rebelión sigue su curso en las oscuras calles de los olvidados, pero eso ya lo sabes muy bien.

Desperté tarde por mis propios méritos, por costumbre de despertar sudando en la madrugada… sabes que aún soy un poco anticuado y mi reloj sigue siendo analógico, mi cafetera no es inteligente y olvidé adelantarle una hora… como resultado debo decir que no hay café para salir a trabajar.

¿Es verídico o es ficción? Me intriga y me gusta cuestionarme mientras camino a la parada del camión, entre la frívola sensación de saber que no soy el único que sale en la madrugada; otros deambulan por ahí buscando qué comer, qué robar y a quién violar, mientras yo… yo sólo salgo a partirme la madre en una oficina donde cada vez veo más caos, cada vez veo más desesperanza en las miradas de las personas que se sientan frente a mi mientras los ficha y clasifican, mientras son juzgados sin emitir una palabra porque todo puede y será usado en su contra.

Lo sé, me declaro culpable de formar parte del sistema que te ha encarcelado en una mente oprimida, que te ha enviado, confinado, a la irrealidad subrogada por una ideología de consumo palmo a palmo hasta llegar al plomo.

¿Recuerdas la última revolución? Sí, fue no hace mucho para pocos, aunque pocos la recuerden. Estábamos juntos aún, tomando un café afuera de la plaza de armas, frente a la bolsa y de pronto ese hombre se paró frente a nosotros, en la escalinata del banco nacional, y estalló en pedazos, salpicó nuestra realidad con sus vísceras y sangre, nadie vio venir la reacción en cadena.

Publicado por Fernando Castillo

Licenciado en Lingüística, productor de noticias y corrector de estilo.

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