Por Fernando Castillo
Un expediente criminal, sea antiguo o reciente, no es únicamente un pedazo de papel amarillento guardado en un archivo judicial; es una escena del crimen congelada en el tiempo.
Cuando abrimos la investigación de un caso real (true crime) para un episodio del podcast El Malamén, la revisión del pasado exige ir mucho más allá del relato superficial o el morbo: requiere la mirada metódica y rigurosa de la antropología forense.
Investigar para escribir un artículo de criminología histórica o el guion de un podcast de true crime no es solo repetir lo que ya se dijo en la prensa de la época; tampoco es retomar lo que otros creadores de contenido han dicho en inglés u otros idiomas y simplemente traducirlo. La mayoría de las veces que investigo encuentro episodios de podcast y artículos cargados de sensacionalismo o prejuicios, sin interrogar el expediente desde un punto neutral.
Para entender por qué investigo como investigo, abordo cada expediente histórico a través de tres capas de análisis fundamentales:
La evidencia: Parte del proceso consiste en analizar y sintetizar la información oficial, las notas de hemeroteca o los documentos históricos encontrados en la web. Posteriormente, extraer y contrastar los datos periciales, las descripciones del análisis de laboratorio o los dictámenes presentes en los expedientes. Ver las inconsistencias entre lo que se afirma en la prensa sensacionalista de la época y lo que ocurrió realmente, para finalmente estructurar el guion, el artículo y las notas del episodio.
El contexto histórico y social: Analizo los procesos y protocolos que existían en la época, así como el contexto histórico y social de los incidentes, incluyendo el sesgo mediático y cómo influyó en las decisiones judiciales.
El trasfondo humano: Intento descifrar las dinámicas psicológicas, culturales y comunitarias que rodearon al caso para comprender por qué ocurrieron los hechos y qué nos enseñan sobre la naturaleza humana.
Explicar todo esto a la audiencia es fundamental. Así sea muy pequeña la comunidad que valora el trabajo de investigación, es una forma de entregar un producto que conserva la información sin tratar de vender una idea errónea, devolviendo la dignidad a las historias y permitiéndonos comprender cómo la criminología de ayer moldea las certezas del presente.







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