La semana pasada el gobernador dijo solidarizarse con los colimenses afectados por el ‘gasolinazo’ con 10 medidas. Entre las que más destacan son la reducción de financiamiento en un 50 por ciento a partidos políticos, para metérselo a apoyos sociales, destinados a miles de familias colimenses.

En realidad hablamos sólo de un “reetiquetamiento” de recursos que pasa de los partidos al pueblo, ya que consideran que, como no es año electoral (sino hasta 2018), los partidos no necesitan ese dinero y va programas sociales. Sólo como dato extra: estamos a un año de elecciones federales o Proceso Electoral Federal 2018, donde se elegirán a presidente de la República, 128 senadores y500 diputados. Además, del Proceso Electoral Estatal del 3 de junio de 2018 en el que se renuevan diputaciones y alcaldes, sólo dejando fuera la gubernatura. 

Pero queda claro que los colimenses, aunque necesitan de los apoyos sociales, no deben verse envueltos en el tradicional y conocido “asistencialismo”. El gobierno debe reconocer que no es suficiente dar una despensa a una familia o perdonarle impuesto que terminarán pagando después –es decir, postergándolos-. Los colimenses necesitan soluciones de verdad, fuera de oportunismos de actos de precampaña.

Lo único que ocasionan con este tipo de acciones es la pérdida de la capacidad de iniciativa, los ciudadanos dejan de sentir ese impulso que los hace ir por más. Claro, lo primero que piensan es “para qué esforzarme si de todas maneras en un mes me llega un dinerito de equis programa, sumado a una despensa de tal partido y 600 pesos que tal o cual diputado me da de vez en mes”. Y qué decir de las personas que quincena tras quincena acuden al Congreso del Estado por apoyos de cien pesitos que, sumando cada diputado, llegan a la suma de 2,500 pesos que sirven para pago de servicios, dígase luz, agua y hasta televisión de paga.

Entonces no debe extrañarnos que miles de jóvenes estén desempleados cuando jamás han visto trabajar a sus padres. Y la pobreza no es sólo económica, también viven con carencias culturales, sociales y de sentido humano.

Es por eso que la pobreza no se supera con destinar 50 por ciento del dinero de los partidos políticos a programas sociales. Se supera generando crecimiento económico en el país, empleos y seguridad. ¿Qué se ha hecho por generar crecimiento económico en Colima? Lo único generan los mini salarios es más pobres y que los que ya eran pobres, sean más pobres aún. Esta es la nota diaria detrás del asistencialismo y losa programas sociales, ¿Por qué es necesario el asistencialismo? Fácil, porque hay cada vez más pobres.

Pese a las constantes fallas que implican los pagos de pensiones a adultos mayores, ahora publicarán la convocatoria de 60 a 64 años, en condiciones de vulnerabilidad. Pero, ¿Cómo pretenden hacer que las personas reciban los recursos con mayor celeridad? O mejor aún, ¿Cómo pretenden que los reciban? ¿Hablamos de vulnerabilidad para no decir “adultos mayores en extrema pobreza”?

Lo mismo sucede con la gestión que dicen se hará ante el Gobierno de la República para que Colima no quede fuera de ningún beneficio del Acuerdo para el Fortalecimiento de la Economía Familiar, y que la mayor cantidad de colimenses sean beneficiados. ¿Más asistencialismo?

La solución para los ciudadanos que, de acuerdo a la Presidencia de la República, sólo el 50 por ciento consume menos del 15 por ciento de la gasolina (y el 10 más rico consume casi el 40 %) es bajar los sueldos de los funcionarios públicos, dejar de pagarles el teléfono y otros servicios, dejar de darles tantos bonos que no se merecen y además de ello, ir dando salida a los que no funcionan ni van a funcionar. Sólo la expresión y molestia del pueblo.

Si hablamos de gasolina buscamos convencer a los ciudadanos de que los precios de México son los más bajos 12 países, basado en datos inciertos y sin tomar en cuenta el salario mínimo del mismo número de países. Porque hay que ver cuánto se gana por hora en otro país para subsistir y darnos cuenta que el salario mínimo por día en el país son 80 pesos.

O sólo ponerse a pensar un poco: ¿Cuántos trabajos para los ciudadanos nos dan prestaciones de funcionario público? ¿Cuántos te pagan el teléfono? ¿Cuántos te pagan el transporte? Ninguno – o casi ninguno- todo sale del raquítico salario que logras juntar de uno o dos empleos que debes tener para salir al día con los gastos del hogar.

Eso es lo que causa el enojo de la sociedad. Ver que hay funcionarios fugitivos que han dejado a estados en la quiebra y otros que van para allá de una forma inminente. Pasarse el estandarte de alcalde y saber que cada tres años estarán más endeudados. Eso es lo que genera molestia en las personas que se rompen el lomo para sacar adelante a sus familias.

Pero bien dice la frase “Cada nación tiene el gobierno que merece” (Every nation gets the government it deserves, de Joseph de Maistre) porque nosotros los ponemos al mando. La pregunta final a todos estos cambios que poco a poco despiertan el coraje de una sociedad sería: ¿Tendremos un Gobierno Federal y Estatal sólido en los próximos tres años? Recuerden que los ciudadanos votaron y lo volverán a hacer cuando toque hacerlo. Echarle la culpa a hechos extranjeros o al dudoso triunfo de Trump en Estados Unidos no seguirá sirviendo de distractor dentro de poco tiempo y llegará el momento en que las fechas fatales nos alcancen. La factura deberá ser cobrada algún día.

*Licenciado en Lingüística por la Facultad de Letras y Comunicación. Productor de Noticias de ZER Informativo Colima, director general de Información de El Centinela de Colima, colaborador de la revista Vida & Mujer y Manzanillo News. Envíame tus comentarios a fernando_castillo@ucol.mx o sígueme en Twitter como @skidder89. También puedes consultar mis columnas en www.palabrasprohibidas.com.