“Una generación no es un puñado de hombres egregios, ni simplemente una masa: es como un nuevo cuerpo social íntegro, con su minoría selecta y su muchedumbre, que ha sido lanzado sobre el ámbito de la existencia con una trayectoria vital determinada. La generación, compromiso dinámico entre masa e individuo, es el concepto más importante de la historia, y, por decirlo así, el gozne sobre que esta ejecuta sus movimientos”. El tema de nuestro tiempo, José Ortega y Gasset.

Hoy platicaba con una persona 10 años menor que yo y al explicarle porque no embonábamos en gustos musicales, cinematográficos o de autores, se me hizo fácil decirle “Es que nuestra brecha generacional son 10 años de diferencia”. La respuesta-pregunta fue “Si, pero qué tiene qué ver eso… ¿Qué es generacional?”. ¡Hasta en eso hay un trecho muy notable!

Puede parecer de risa pero es algo serio. Hoy nos visitó una persona de aproximadamente 45 o 55 años en la estación de radio. Nos expuso un problema que tuvo con la CFE y un cobro que él considera injusto. Normalmente le cobran de luz $400 pesos, pero en esta ocasión el cobró fue de casi el doble. El argumento y el cobro no es lo interesante aquí; lo interesante es que él señala que cuando fue a la Profeco, la persona que lo atendió fue una chica de 18 años de edad –aproximadamente- y que ella le dio la razón a la empresa. Su argumento es que “estos jóvenes de ahora no saben”. Además, que el intermediario de la CFE, otro joven, hizo un intercambio de miradas con la chica de la Profeco, con lo que dio a entender que están “coludidos”.

Paréntesis: La CFE es una de las empresas que más quejas presenta en la Profeco.

Dejando en claro el punto anterior, nos centraremos en lo que captó mi atención: la brecha generacional rompe con esa forma de conectarnos con personas. Cada generación tuvo un contexto social diferente, un pensamiento y una educación muy diferente entre sí. Hablamos de procesos para realizar las cosas de la vida diaria, nuevas realidades –digitales o no-, que marcan, para los adultos una forma de “no sabes hacer las cosas”.

“Estamos dejando el mundo en manos de jóvenes inexpertos”, escuché la opinión de una persona 40 años mayor que yo.

Tal vez tengan razón, pero es precisamente la generación anterior la que nos dio las herramientas que vamos a utilizar ahora. ¿Cómo juzgar a una generación que fue educada por otra anterior? ¿A caso no enseñaron bien sus conocimientos? La percepción de los adultos ahora es que los jóvenes no los entendemos.

Este debe ser un tema que nos preocupe pues se estima que en 2050 más de la cuarta parte de la población en México será vieja. ¿Por qué? Si su percepción es que no se les comprende al momento de hacer algún trámite, presentar alguna queja o expresar sus ideas, será muy difícil que se conecten entre sí para que todo fluya como pasaba anteriormente entre las generaciones que no tuvieron intervalos tan separados. Y hablo de una conexión emocional y no de una conexión de dispositivo móvil, que es a dónde va la mayoría de los trámites.

El detonante, para mí, fue una palabra: generacional. Que un joven de 16 años no conozca la palabra generacional me dice que no conocerá muchas palabras que nuestras generaciones más grandes –que los superan por más de 10 años-. ¿Cómo habrán de comunicarse entre sí para explicar sus realidades tan diferentes?

Como dice José Ortega y Gasset en El tema de nuestro tiempo (1923), una generación es una minoría selecta. Muestra de ello son frases como: mi generación, conflicto generacional, generaciones perdidas, conflictos generacionales, etc. Incluso las generaciones actuales, mis hermanos, 8 años más chicos que yo, no entienden frases como “Pareces disco rayado” o simplemente “Eres un disco rayado”. ¿Te ofende o te alaga? Será la pregunta que se hagan o simplemente una mirada de indiferencia –si no es que te ponen de ejemplo algún meme-. En México lo entendemos como “repites tantas veces lo mismo que pareces disco rayado”, haciendo alusión a los LPs que se escuchaban incluso antes del Disco Compacto (CD) –casi inexistente ahora-.

Al final, el sujeto entendió que había una conexión entre ambos jóvenes (CFE y Profeco) porque son una generación y un nuevo cuerpo social íntegro, con su minoría selecta, que ha sido echado a la calle cada vez más joven y “preparado” para trabajar en lugares donde, anteriormente, se encontraban personas 20 o 30 años más grandes que ellos.

En mi experiencia, la frase que salva el día es “Algún día lo entenderás”, espero que llegues a huesos viejos y me entiendas cuando hablo de brecha generacional, pensamientos incomprendidos o vilmente llamados por los jóvenes “viejillo amarguetas”.

Si bien por un lado esa incomprensión de los jóvenes ha sido motivo de grandes cambios sociales, culturales y políticos, los vacíos concebidos como grietas, abismos, no deberían significar una separación entre un ser y otro, sino como un espacio, un inter, un relax o estado de cambio entre dos o más seres. Debe ser un buen cambio, que abone a mejores formas de ver el mundo, con valores, más cultura y mejores caminos y cambios que justifiquen el sentido de traer al mundo una nueva generación.

Debemos conciliar conexiones pero con nuevas ideas, no dejar que se manifiesten separaciones generacionales de jóvenes de 19 a 13, es decir, cada vez más cortas las brechas. Todo cambia de un año a otro y se transforma en un desafío gigante para los nuevos padres.