Esta semana vi un video publicado en Facebook por Amnistía Internacional México, en el que les preguntan a las mujeres en México que les podría suceder si fueran detenidas por las fuerzas de seguridad. La respuesta en cada caso es lamentable y nos deja ver como una sociedad opresora, cuya única forma de defensa violenta a los seres humanos y transgrede su dignidad.

Las respuestas de cada caso fueron las siguientes:

  • Violación,
  • La tortura sexual,
  • Acoso,
  • Que me violarán,
  • Que abusaran de mí sexualmente,
  • Tendría miedo a que me violaran,
  • Que me obligaran a firmar bajo tortura una declaración de hechos que yo no he cometido.

Para el video, Amnistía Internacional México entrevistó a 100 mujeres que fueron detenidas y les preguntaron lo que las fuerzas de seguridad les hicieron.

  • 97 fueron físicamente abusadas,
  • 72 fueron sexualmente abusadas,
  • 33 fueron violadas.

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La mayoría de las mujeres encarceladas que hablaron con Amnistía Internacional dijeron que habían sufrido manoseos y otros abusos sexuales, palizas y descargas eléctricas durante el arresto y el interrogatorio. Todas fueron acusadas de delincuencia organizada o de delitos relacionados con drogas. Muchas presentadas ante los medios de comunicación como “criminales” justo después de ser obligadas a “confesar” los delitos. La mayoría procede de entornos de ingresos bajos y, por tanto, hay menos probabilidades de que pueda costearse una defensa efectiva.

Mónica: de madre a delincuente y mujer viuda y violada

Además de soporta ver cómo torturaban a su esposo y su hermano, Mónica, de 26 años de edad y madre de 4 hijos, fue violada por seis agentes de la policía, le aplicaron descargas eléctricas en sus genitales y fue asfixiada con una bolsa de plástico y sumergida a un cubo con agua fría. Esto sucedió en la ciudad de Torreón, Coahuila, el 12 de febrero de 2013.

Después de esta humillación, tortura y violación de los derechos humanos, Mónica, su hermano y su esposo fueron puestos a disposición de la Procuraduría General de la República. Sin embargo, su esposo no logró resistir las torturas a las que fue sometido y murió durante el trayecto en los brazos de su esposa. Obviamente, como es de esperarse, Mónica fue obligada a firmar una “confesión” donde afirmaba pertenecer a un cártel de la droga de México. Aunque la Comisión Nacional de los Derechos Humanos confirmó en 2014 la tortura a la que fue sometida, no se ha hecho justicia ni se han presentado cargos contra sus atacantes. Porque eso son, atacantes de la vida y humanidad.

Aunque este año la CNDH emitió la recomendación de abrir una investigación criminal sobre su caso, Mónica sigue en prisión.

 

¿Vivimos en un México sin justicia?

Es lamentable ver que sólo en 2013 se presentaron más de 12 mil denuncias de tortura y otros malos tratos ante las comisiones local y nacional de derechos humanos, esto a nivel nacional. Por un lado, 8 mil 934 de las posibles víctimas eran hombres y 3 mil 618 mujeres.

Y aunque de 2013 a 2014 se duplicaron las querellas por tortura presentadas ante la Procuraduría General de la República en México, sólo se han abierto un número limitado de investigaciones.

Pero, ¿Qué han hecho los encargados de hacer cumplir la ley? –dícese ministerio público o tribunales-. La respuesta es NADA. Ni investigaciones, ni juicios o castigos para quienes cometieron estos actos de violencia sin justificación.

Es evidente que vivimos en un México injusto, falto de seriedad en sus instituciones, pues la respuesta por parte del Ejército –por escrito para Amnistía Internacional- simple y sencillamente es: “Ni un solo soldado ha sido suspendido del servicio por violación o abuso sexual ente 2010 y 2015”. La Marina: “Sólo cuatro marinos han sido suspendidos en el mismo periodo, un marino condenado a prisión por abusos sexuales sólo fue apartado temporalmente del servicio a la Marina, lo que le perite incorporarse a su puesto una vez cumplida la pena en la cárcel”.

Y no sólo es eso, sino que lo más lamentable es ver cómo instituciones como la Secretaría de Gobernación (Segob) niega el acceso a Amnistía Internacional a acceder a un gran número de mujeres bajo custodia y la entrada a centros penitenciarios. Es una forma de encubrir la crisis nacional del México en el que vivo, en el que vivimos.

Como sociedad, debemos hacer que las personas que cometen estos crímenes paguen por ellos. Pero no sólo debemos ver los casos de mujeres. No existe distinción por parte de las fuerzas de seguridad cuando de violentar personas se trata, no distinguen entre hombres y mujeres. A las mujeres la violan, abusan física y sexualmente, sí; a los hombres los ridiculizan y les propinan tremendas golpizas e incluso los hacen, como dice una de las mujeres, firmar bajo tortura declaraciones sobre hechos que no han cometido para encontrar culpables.

Actualmente, percibo una sociedad que vive con terror de ser alcanzada por el yugo de los policías. Ahora los civiles deben cuidarse los unos a los otros, esto en una sociedad fraccionada, que no sabe si su vecino secuestra, viola o tortura también; que no sabe si a la vuelta de la esquina, quien le dio la mano, lo va robar al darle la espalda.

Por cierto, si deseas consultar el documento “Sobrevivir a la muerte: Tortura de mujeres por policías y fuerzas armadas en México” puedes descargarlo directamente desde la página de Amnistía Internacional en el siguiente link. https://www.amnesty.org/es/documents/amr41/4237/2016/es/ Puede ser en inglés o español, según sea el caso del lector.

**Licenciado en Lingüística por la Facultad de Letras y Comunicación. Productor de Noticias de ZER Informativo Colima, Director General de Información de El Centinela de Colima y Corrector de Estilo. Envíame tus comentarios a fernando_castillo@ucol.mx.