Cada vez que mis amigos de la capital – Ciudad de México o Distrito Federal, como le quieran llamar- me recuerdan dónde vivo, sacan su ya clásica frase: “Vives en un pueblo bicicletero”. Al principio pesa, porque muchos toman esta expresión como sinónimo de que en dicho lugar no había mucho desarrollo urbano y, por ende, así nos veían a los habitantes. Pero ahora que lo pienso, gusto me daría que Colima fuera un verdadero pueblo bicicletero, donde todo mundo se trasladara, literal, en bicicleta. ¡A qué le tiras cuando sueñas mexicano!

Ser un pueblo bicicletero debería ser un símbolo de orgullo ejemplo a nivel nacional e internacional. Sin embargo, muchas ciudades de México estamos lejos de lograrlo.

Es cierto que en Colima la Dirección de Transporte y Vialidad cambió a Secretaría de Movilidad, o Semov, como le dicen los compas. Lo cierto es que nos falta mucho camino por avanzar para lograr que la movilidad en Colima se vea transformada en algo que mejore la calidad de vida de sus habitantes. Por ejemplo, el exalcalde de Villa de Álvarez, Enrique Rojas -Kike, para los compas-, anunció el 1 de mayo de 2014 que su municipio contaría con biciestaciones gratuitas. Y así fue. Cinco estaciones entraron en funcionamiento e incluían 56 bicicletas. El sueño dorado de los pro-ecologistas y la vida en verde, por decirlo así.

Sin embargo, a dos años de esto, y tras el término del periodo del alcalde, las biciestaciones se encuentran cerradas y sin trascendencia a nivel estatal. Ya los escasos kilómetros de ciclovías que se habilitaron ahora funcionan como un carril lateral, para muchos vehículos y motocicletas.

Como ciudadano de a pie -porque no tengo ni coche ni bicicleta- le pido a la nueva secretaria de Movilidad, Gisela Mendez, que ponga en marcha un proyecto así a nivel estatal. Y si el problema es el dinero, le sugiero que consulte un poco el Manual de ciclociudades, un manual integral de movilidad ciclista para ciudades mexicana, la guía para la creación de ciudades ciclistas en México.

Este manual, está basado en las mejores prácticas a nivel mundial y adaptado al contexto de las ciudades mexicanas. Ha sido elaborado por el Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo (ITDP México) y la Interface for Cycling Expertise (I-CE). Hecho posible gracias al apoyo de la Embajada de los Países Bajos.

Si tu quieres consultarlo, está disponible en http://ciclociudades.mx/manual-ciclociudades/

Así ya podríamos dejar de lado la creación de colectivos ciclistas y hacer de este medio de transporte una verdadera opción de movilidad para que cada vez más colimenses mejoren su calidad de vida. Tan solo el uso de la bicicleta genera importantes beneficios como mejorar la capacidad pulmonar, aumentar el flujo sanguíneo, reducir el colesterol, disminuir la grasa del cuerpo y obviamente a bajar de peso.

Sé que estas son palabras prohibidas para la muchos, pero es justo y necesario hacer pequeños cambios para grandes beneficios.

*Licenciado en Lingüística, productor de noticias y editor web.