Llámenme viejo o anticuado, pero sinceramente también hay palabras que se extrañan. Afortunadamente me tocó conocer a cuatro de mis bisabuelos y aprendí de ellos muchas cosas, entre ellas palabras que ahora poco usan los niños -como yo en ese momento-, los jóvenes o los adultos menores de 30 años.

Hablo de una palabra que pocos de mi edad han de recordar: el tostón. En mis tiempos de niño, aunque suene a viejo y empolvado, un tostón era una moneda de 50 centavos. Y parece que esto es una realidad en varios países, o al menos eso es lo que la Real Academia Española recopila en los significados de esta palabra. Fuera de “cosa demasiado tostada”, hay los siguientes significados.

1.- Moneda portuguesa de plata.

2.- En México y Nueva Granada era usado para referirse al real de a cuatro.

3.- Era usado para referirse a las monedas de 50 centavos y por extensión, a lo que, en general, vale 50.

En Canarias, moneda que se usó con valor equivalente al de la peseta columnaria.

Pues bien, recuerdo con tonos sepias a mi bisabuelo decirme que me daría un tostón por mecerlo en la hamaca o por leerle cualquier cosa -cuando estaba aprendiendo a leer-.

Esta palabra ahora vendría siendo un arcaísmo, es decir, “algo que ya no se usa en la lengua actual”. ¡Y cómo se va a usar si ya no hay cosas de a tostón en la tienda! ¡Ya no vas por tu chicles Motita y pides el cambio al tendero!

Aunque ya no hubiera cosas “de a tostón” en la tienda,se siguió usando para referir a otras situaciones relacionadas con el número 50. Así, tenemos la expresión “llegar al tostón”, usada para referirse al cumpleaños número cincuenta de cualquier persona. Lo hicimos verbo, tostonear, para referirnos a cuando alguien malbarata sus pertenencias y tenemos al “tostonero”, persona tacaña.

Ejemplo: “Vendió su libro en un tostón, prácticamente lo tostoneó. Se lo vendió al Miguel, ya ves que el es un tostonero de lo peor”.

Hasta nos dio para una expresión usada por el inmortalizado Chavo del 8: “Hay de a 50 centavos, de a tostón y de a dos por un peso”.

Difícilmente encontraremos ahora cosas de a tostón, aunque siempre habrá quien pague un tostón en los bazares, e incluso un tostonero que nos quiera ver la cara. ¡En fin! Estimado lector, ¿recuerda haber comprado en su infancia algo de a tostón? Si es así, envíame un correo con tu lista de a tostón a fernando_castillo@ucol.mx y con gusto haremos una lista en la próxima colaboración.