Llueven por montones las dudas cada vez que sale a colación el tema de la doble negación que se produce en el español, cuando se emplean en un mismo enunciado dos partículas negativas. Por ejemplo: No hay nadie en casa. Hay quienes dirían que si no hay nadie, entonces sí hay alguien. Pues no.

 

Y es que así lo evidencia -para muchos- el axioma negativo + negativo = positivo. En matemáticas quizás, y en lenguas como el inglés donde es imposible decir I don´t want nothing sino que debe ser I dont want anything. Es decir, si el verbo -en el caso del inglés- está en negativo, los demás elementos deben estar en positivo.

 

En español existe un esquema muy particular de negación que permite usar el adverbio “no” con otros elementos que también son de corte negativo. Así, adverbios como “nunca, jamás y tampoco”; los indefinidos “nadie y ninguno”; la locución en “la/mi/tu/su vida”, y los grupos que contienen la palabra “ni” aparecen en oraciones negativas.

 

  1. No lo había visto nunca;
  2. No he estado jamás cerca de tu casa;
  3. No lo conseguirás en tu vida;
  4. No lo perdonará ni Dios.

 

Ojo, si los elementos anteriores van antes del verbo, no van acompañados de la negación “no”.

  1. Nunca lo había visto;
  2. Jamás he estado cerca de tu casa;
  3. En tu vida lo conseguirás;
  4. Ni Dios lo perdonará.

Tal vez ahora veas un poco de lógica en los enunciados, pero te estás preguntando ¿Por qué? Sencillo. Existe algo q         ue se llama concordancia de polaridad, que está dentro de la concordancia gramatical.

Primero, la concordancia gramatical es un recurso por el cual las lenguas marcan las relaciones gramaticales entre algunos constituyentes sintácticos, es decir, entre alguna palabra o conjunto de palabras, mediante referencias cruzadas. Esto es que según la posición determinada dentro de una oración, tomará un rasgo particular para que “concuerde”. A su vez, hay diferentes tipos de concordancias.

  1. Nominal: coincidencia de género y número;
  2. Verbal: coincidencia entre número y persona gramatical;
  3. De polaridad: llamada doble negación.

Esto es muy fácil de entender si vemos los enunciados anteriores de la siguiente forma:

  1. Lo había visto nunca;
  2. He estado jamás cerca de tu casa;
  3. Lo conseguirás en tu vida;
  4. Lo perdonará ni Dios.

El sentido se pierde y las oraciones son incoherentes, ¿verdad? Lo mismo sucede si vemos el siguiente ejemplo:

  1. Nunca lo había no visto;
  2. Jamás he estado no cerca de tu casa;
  3. En tu vida lo no conseguirás;
  4. Ni Dios no lo perdonará.

Ahora parece que algo nos sobra, ¿cierto?

Así es nuestro idioma. El unir varios adverbios de negación no anula el sentido negativo de una frase, sino que lo acentúa. Olvida ya eso de “negativo + negativo = positivo”, no son matemáticas.

Y para que tanta palabrería no te confunda, estimado lector, simplemente recuerda: si los adverbios anteriores van antes del verbo, no debe ir acompañado de “no”. En cambio, si van después del verbo deben llevar “no”.


 

Si tienes alguna duda sobre temas relacionados con ortografía o redacción puedes enviármela a fernando_castillo@ucol.mx y con gusto hablaré al respecto en el siguiente número.

*Editor y Licenciado en Lingüística por la Facultad de Letras y Comunicación.

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