Al momento de escribir, todos, no sólo los que estamos en el medio periodístico, tenemos que tener muy bien cargada la arma más peligrosa: la sintaxis. Para los que tengan una vaga idea de lo que es, la sintaxis se encarga de estudiar el orden y la relación de las palabras o sintagmas de una oración. Es por ello que he cometido un error intencional, al usar “la arma” y no “el arma”.

Aunque arma sea un sustantivo femenino debe usarse con los determinantes “el” y “un”. Así, tenemos ejemplos como “El homicida le disparó cinco veces a la mujer con el arma de su marido” o “El forense encontró un arma en la escena del crimen”. Quizás ahora te preguntes por qué sucede esto, específicamente con el sustantivo arma. Bien, la explicación es que, en general, aquellos sustantivos femeninos que comienzan con “a” tónica son precedidos por la forma masculina del determinante.

Sin embargo, esta regla tiene sus restricciones. La primera es que sólo se aplica a cuatro determinantes -un determinante es la palabra que acompaña al sustantivo y limita o concreta su referencia-: el, un, algún y ningún. Como en los ejemplos siguientes:

El arma / La arma

Un arma / Una arma

Algún arma / Alguna arma

Ningún arma /Ninguna arma

Es en este punto, como dice la vox pópuli, cuando “la cosa se pone buena” porque la segunda restricción de la regla anterior es que sólo se aplica al singular de los sustantivos de este tipo, es decir, no diremos “los armas” “Unos armas” o “algunos armas” sino todo lo contrario. Aquí sí usamos la forma femenina del determinante: “las armas”, “unas armas” o “algunas armas”.

Para aderezar nuestra primera introducción al uso masculino del determinante en sustantivos femeninos que comienzan con “a” tenemos la tercera restricción de esta regla y es que el determinante y el sustantivo tienen que estar juntos uno del otro, es decir, cuando otra palabra se introduce entre el sustantivo y el determinante, el sustantivo regresa a su forma normal y se debe usar el determinante femenino: “Mató a la mujer con la misma arma con la cual asesinó a su vecino”.

La cuarta restricción de la regla es más sencilla que las anteriores: la regla no es aplicable a los sustantivos femeninos de nueva creación.

Aparte de la regla anterior y sus restricciones, también hay unas muy sencillas excepciones que hay que seguir -como en todas las reglas que hay que aprender-:

1.- En países y ciudades se usa la forma femenina.

2.- En los nombres de mujer se usa el artículo femenino, siempre y cuando pueda aparecer, como en “Tú no eres la Alicia de la que yo me enamoré”.

3.- En los nombres de letras como “la hache”.

 

En el caso de la hache nos damos cuenta que se mantiene la ya conocida regla de “la hache es muda” y por lo tanto se mantiene el determinante femenino.

Es fácil darnos cuenta que no todo es gramática o tener “buena o mala ortografía” como erróneamente dice la mayoría de las personas, sino tener sentido común, sintaxis y sobre todo saber reconocer cuando nos equivocamos al escribir.