Volví a pensar en ella como si fuera un pecado, sólo veo sus ojos en mi interior y me parte el corazón en dos; me destruye sólo recordarla.

No soporto la idea de no estar con ella. Mujer vampiro, desearía poder estar un sólo momento contigo, un sólo instante. Único, exquisito… excitante.

Paso todas las noches pensando en ti. Aún no entiendo lo que soy y por qué no puedo estar a tu lado.

Mato, devoro y extingo la vida de otras personas solo, en un espacio vacío llamado habitación. Intento encontrar una razón para vivir y siempre la he tenido frente a mí. Es un sentimiento enclaustrado entre dos.

No existe nada que yo pueda hacer para evitar caer dentro de tu juego. Tu perfume me reta, me llama e invita a un mundo a tu lado.

Preso de tus ojos, caigo y me dejo arrastrar tu furia, mujer vampiro; joven sobreviviente a una desesperada vida eterna. ¡Espera, mujer vampiro, estaré contigo algún día!

En ese momento, cuando la exclamación atormenta mis ideas, despierto sudando. He vivo una pesadilla agonizante que refleja mi pasión por ti.

Al momento de integrarme a esta realidad errante, me doy cuenta que es difícil olvidar tu olor, que es más difícil alejarme de ti que dejar de vivir.

Me fui lo más lejos posible. Traté de olvidarte y no pude. Ahora, después de un tiempo he regresado y sigues aquí; me esperas y ríes cada vez que te miro, sabe que soy tu víctima nocturna si deambulo por las callejuelas oscuras buscando comida.

Cada vez que salgo de mi escondite, posiblemente tú me encontrarás. Me tomarás entre tus manos y desearé jamás haberte conocido. Sé que será muy difícil para ti matarme, como para mí es olvidarte.

Tal vez, muy dentro de mí, yo quiero que me mates y hagas con mi carne lo que quieras. Puedes aprovechar cada mililitro de mi sangre para regenerar tu belleza, esa que sólo existe si te alimentas continuamente.

Mi cabeza da vueltas, pero tú no sales de ahí. ¿Dime por qué es tan difícil olvidarte!