Por Fernando Castillo*
Afuera, el día se torna nublado y poco a poco las temperaturas en Chicago comienzan a descender. Entre nubes grises y una taza de café, reviso un documento con una frase que pronto salta a mi vista: “Se prevee que las obras concluyan en diciembre”.
Quizás para usted, querido lector, esta vocal no sobresale ni rompe su ritmo de lectura, en su mayoría porque está habituado a verla en un sinfín de notas periodísticas que han pasado -según dicta la norma- por múltiples filtros.
Pero para la gramática, esa “e” se convierte en una intrusa, nacida del cruce involuntario entre la prisa y la confusión con el verbo proveer. Es muy común verle colarse en noticias, comunicados oficiales y documentos corporativos, y muchas veces la dejamos pasar por alto. Sin embargo, escribir con precisión no es un mero adorno formal; es un acto de respeto hacia usted, querido lector, y hacia el propio oficio de comunicar.
El verbo prever no requiere artificios ni duplicaciones vocálicas: basta con recordar su origen y su estructura para devolverle su firmeza original.
Conjugarlo como lo que es: ver antes de tiempo
El tropiezo más común nace de la confusión entre dos verbos de raíces distintas: prever (ver con anticipación) y proveer (suministrar o abastecer). Como indica la Fundación del Español Urgente, el verbo prever se conjuga exactamente igual que el verbo ver.
Así, mantenemos una sola e en todas sus formas no personales y conjugadas: lo adecuado es escribir prever, previó, previendo, prevería o preveremos, y nunca preveer, preveyó, preveyendo ni prevería con vocales duplicadas.
Recordar que prever es simplemente ver antes disipa de golpe cualquier duda al redactar. Y si eso no es suficiente, siempre se puede acceder al apartado de conjugación en la página de la Real Academia Española.
“Prevé” y “prevén”
Mientras que las formas monosílabas del verbo ver (ve y ven) no llevan tilde, según las reglas ortográficas generales, sus equivalentes del verbo prever sí deben acentuarse gráficamente: prevé y prevén.
El motivo es que prevé y prevén son palabras agudas terminadas en vocal y en la consonante n, respectivamente, por lo que la tilde ortográfica es obligatoria.
Escribir “El reglamento prevé” o “Los analistas prevén”, con su tilde correspondiente, le otorga al texto la pulcritud que la lectura merece.
“Previsto”, “prevista” y “previstos”
El tercer punto crítico atañe a las formas compuestas y al uso del participio. En construcciones con verbos como tener o estar, el participio previsto debe concordar en género y número con el sustantivo al que se refiere.
Resulta incorrecto inmovilizar la forma en masculino singular cuando el elemento anunciado es femenino o plural. Lo adecuado es escribir “está prevista la instalación” (y no está previsto la instalación) o “tenemos previstos los gastos de fin de año” (en lugar de tenemos previsto los gastos). Alinear el género y el número entre el participio y su referente asegura una sintaxis limpia y fluida.
Revisar un texto y corregir una letra excedente no es una manía ortográfica; es un ejercicio de artesanía lingüística. Al desarmar la frase y limpiar las adherencias que deja la prisa, recuperamos el dominio sobre nuestro propio instrumento de trabajo.
Es necesario tomar consciencia en la forma en la que usamos las palabras con las que vamos a construir un mensaje, texto o un discurso. Dedicar tiempo a conseguir esa precisión estética y expresiva, no sólo comunican una idea, sino que construyen nuestra identidad a largo plazo y es el filtro a través del cual el mundo nos interpreta.
Al final, prever el futuro de nuestros escritos empieza con mirar con atención las palabras que elegimos en el presente.
P. D.: Aprovecho estas líneas finales para hacer una pausa y expresar mi más sincero agradecimiento a cada uno de ustedes, queridos lectores. A lo largo de este tiempo, sus mensajes y generosas lecturas no solo han mantenido vivo este espacio, sino que son el impulso definitivo para seguir escribiendo consejos sobre redacción. Saber que del otro lado de la pantalla existen personas que valora el esfuerzo realizado es mi mayor estímulo para seguir explicando los dilemas de nuestra lengua.
*Licenciado en Lingüística por la Universidad de Colima.







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