Hay relaciones en las que abrazarse es más que suficiente y otras con las que una bofetada es suficiente para dejarlas pasar.

Por un segundo, piensa que amar es como la guerra, y como tal también tiene pasos a seguir si se desea vencer al contrincante.

Primero hay que amar una estrategia de campo de batalla llena de sabiduría, llena de ese conocimiento de la naturaleza humana que sale a flote en los momentos de confrontación, en las situaciones más difíciles y bajo presión.

En esencia, entonces, en el amor y la guerra lo primero que hay que hacer es posicionarnos en un lugar privilegiado, asegurar la victoria. Sin embargo, hay que advertir, querido lector que la guerra es un engaño. La contienda, es decir, amar, implica en todo momento una percepción y la apariencia de lo que se percibe. Es decir qué vemos y aparentar que vemos eso que desean hacernos ver.

Por último lo más importante, además de la velocidad y la agilidad con la que se puede adaptar ante los cambios del terreno en el campo de batalla, es la integridad y prudencia para enfrentar los riesgos.

Por un segundo piensa en el amor como un campo de batalla, en el amor como una guerra, soldados de una guerra sin tregua.