Estos días han sido muy buenos para mí. Aprendí muchas cosas y conocí nuevas personas, nuevas formas de trabajar. Pero hay otra parte del camino. Los taxistas. Me acordé de mi bebé Edna Clavados​ que dice que los taxistas se confiesan con ella y lo hicieron también conmigo.

El primero, su esposa lo engañó y está en proceso de divorcio. Me juró y perjuró que el se va quedar con sus hijas y que pues ya no quiere saber nada de su mujer. Y que se cuide el otro hombre porque lo puede desaparecer.

El segundo, me dijo “joven lo llevo a donde mismo”. Me conocía ya de varios viajes y quería llevarme a mi trabajo. Y le dije “esta vez no”. Me confesó que también el estaba en nuevo empleo, y que su nuevo patrón le dio taxi cero kilómetros. “No se me agüite joven, verá que tendrá una mejor chamba y ahí les va doler a los cabrones”.

El tercero, se divorció también y tiene a un nieto que lo quiere mucho. Que no va volver con su esposa pero que si va seguir viendo al niño que es hijo de una hijastra suya. Este último me alegró el día porque le encanta la música de banda y venía bien emocionado cantando a todo pulmón. Por cierto, tiene buena voz. Toca que comienza la canción de Sergio Vega, “Quién es usted”. Yo le dije que no entendía del todo la letra y que pues se me hacía algo extraña. Pues luego luego la puso de nuevo y me la explicó verso a verso. Fue entonces cuando me soltó todos los problemas maritales que tenía.

-Mi vida amorosa joven en dos canciones: millonario de amor y Quién es usted. Di todo por nada y ahora curando mi corazón estoy.

Así las tres experiencias que he tenido con taxistas. A veces se gana y a veces se pierde, me dan como moraleja. Pero siempre hay una puerta y una luz al final del camino.

No importa como te paguen todo lo que hiciste por esas personas en las que confiaste, importa en lo que te queda de experiencia. Al final de cuentas la traición no es tuya, por haber confiado, sino de quien se aprovechó de tu ingenuidad. Las piedras en cada escalón de la escalera no están para dificultarnos la vida, están para que veamos que las caídas continuas son mejor; sin nos caemos al final de la escalera el golpe puede ser más grande y puede matarnos.