La satisfacción de los usuarios cada vez más se sale de las manos de los medios de comunicación. ¿Por qué? Sencillo, el crecimiento de las redes sociales ha facilitado que la información llegue más rápido a los usuarios. Incluso son los mismos usuarios de las redes quienes alertan a los medios de comunicación sobre los hechos que acontecen día a día; con sus smartphones, envían imágenes, video y mensajes respecto a una situación específica. Nada se les escapa.

Sin embargo, la credibilidad de la información va ligada a la persona que la comparte. La mayoría de las veces son usuarios comunes quienes comparten información y hacen que trascienda en las redes. Esto ha generado que los medios cometan grandes errores, al dar credibilidad a información apócrifa; información manipulada o angulada de forma amarillista.

Pese a lo anterior, los medios de comunicación no tienen de que preocuparse. El manejo de la información en Internet toma peso cuando un medio de comunicación la retoma; si esta es de una fuente fidedigna, los alcances pueden ser impresionantes –como la información publicada por The Washington Post y The Guardian, quienes recibieron el Pulitzer por filtrar una historia sobre información filtrada de los usuarios de Internet-.

De esta forma, la receta infalible para mantenerse a flote, y no pasar desapercibidos entre los miles de Tweets o actualizaciones en Facebook, es darle peso y un valor agregado a la información: ese grado de satisfacción que todos buscan. Saber que la información, pese a ser manejada por medio mundo, tiene un toque y enfoque especial por determinado medio de comunicación.

La fórmula correcta sería usuarios buscando información al instante, medios de comunicación investigando, usuarios valorando el material fotográfico y de video, para finalmente leer una crónica completa en un medio confiable.

[Artículo escrito por Fernando Castillo]