Hoy tomé un taxi de Walmart, en la avenida Tecnológico, y me bajé frente a Office Depot. Me cobró 15 pesos. Yo no traía cambio y el taxista tampoco; intenté cambiar en una tienda cercana pero me dijeron que no tenían -lo típico si no compras-.

Le dije al taxista “¿Qué más puedo hacer?”. Me dijo que dejaría a la otra persona que traía a bordo y que regresaría mientras yo conseguía cambio.

Y así hice, busque otro negocio para cambiar mi billete y me puse a esperar al taxista en la parada frente a Office Depot. Mientras esperaba pensé “Otra persona se hubiera ido como si nada… sin pagarle”. Yo no.

El taxista no llegaba. Seguí esperando. Frente a mi había una pareja esperando taxi; detuvieron a uno y vi al taxista. Era al que le debía. Me acerqué y le dije que tenía cambio, al fin.

Me miró extrañado, le pagué y me dio las gracias.

Poca gente esperaría que alguien hiciera algo así. Él, imagino, pensó que yo no estaría cuando el regresara. Yo pienso que pocos confían como el taxista, y cuando alguien confía así en ti, es mejor no defraudar.

Más personas como él para que más personas confíen entre sí.