La semana pasada abordé algunas preguntas que me hicieron sobre puntuación, mayúscula y signos de interrogación. En esa misma ocasión me llegó una duda respecto a los extranjerismos que hay en el español de México. ¿Debe respetarse la pronunciación de los extranjerismos? ¿Sí o no?

Por ello, decidí dedicar un espacio especial para tocar el tema del “tratamiento” de los extranjerismos.

Los extranjerismos son, según el diccionario de la Real Academia Española, “voces, frases o giros que un idioma toma de otro (…)”. A lo largo de la historia, todas las lenguas se han nutrido las unas a las otras con aportaciones léxicas. Algunos son inexistentes en ellas y otros tienen su equivalente.

La Real Academia Española, en su Diccionario Panhispánico de Dudas, recomienda que la incorporación de extranjerismos a una lengua debe hacerse para responder en lo posible a nuevas necesidades expresivas y que se haga de una forma ordenada y unitaria, acomodándolos al máximo a los rasgos gráficos y morfológicos propios del español -en este caso-.

Para el tratamiento de extranjerismos, el Diccionario Panhispánico de Dudas sugiere los siguientes criterios:

1.- Extranjerismos superfluos o innecesarios. Considerar la existencia de equivalentes en el español con plena vitalidad. Es decir, para qué usar un extranjerismo cuando tenemos una palabra equivalente en nuestro idioma.

Ejemplos:

Abstract = resumen o extracto.

Back up = copia de respaldo.

Consulting = consultora.

2.- Extranjerismos necesarios o de uso muy extendido. Aquellos para los cuales no existe o es muy difícil encontrar un equivalente en español, o cuyo empleo está muy arraigado.

Por ejemplo:

Brassier = sostén (Prenda de vestir interior que usan las mujeres para ceñir el pecho)

Para este tipo de extranjerismos existen dos subcriterios de uso:

2.1 Manteniendo la pronunciación original y la grafía. Extranjerismos asentados en el uso internacional en su forma original (ballet, blues, jazz o software). Se advierte su condición de “extranjerismo crudo” y se debe escribir con resalte tipográfico (cursivas o comillas). Esto explica también que su pronunciación corresponde a su forma escrita.

2.2 Adaptación de la pronunciación o de la grafía original. La mayor parte de las veces se proponen adaptaciones cuyo objetivo prioritario es preservar el alto grado de cohesión entre forma gráfica y pronunciación característico de la lengua española. La adaptación de estas voces se ha hecho por dos vías:

  1. Mantenimiento de la grafía original, pero con pronunciación y acentuación gráfica según las reglas del españ Estas formas adaptadas se consideran ya incorporadas al léxico del español, por lo tanto se escriben en letra redonda y no en cursiva, como los extranjerismos crudos.
  2. b) Mantenimiento de la pronunciación original, pero adaptando la forma extranjera al sistema gráfico del español.

Y respecto a la duda original que motivó este artículo, hay algunos extranjerismos:

Beige. Voz francesa que significa “sin teñir” y cuya pronunciación original es [ ˈbɛʒ ]. Se usa para referir el color marrón.

Vedette. Voz francesa que significa “estrella de un espectáculo” y cuya pronunciación sugerida es “vedet”, como su adaptación gráfica al español.

No es malo el uso de extranjerismos. De hecho el español tiene vocablos de lenguas indígenas que, de una u otra forma, podemos considerar extranjerismos pues son en todo caso “voces, frases o giros que un idioma toma de otro (…)”. Así, hay mayismos, nahuatlismos, zapotequismos, etc.