Zelda Fitzgerald: la trágica y fascinante vida de una flapper

Desde hace ya varios meses comencé a compartir frases de mis escritores favoritos en mi página personal. Algunas personas me han dicho “Oye, muy buena frase… no conocía a ese escritor”. Por ello, hoy decidí escribir un poco de cada uno de esos autores que me han cautivado. No sólo por su obra, sino por sus vidas personales y trayectoria hasta su fama y decadencia.

En esta ocasión les comparto un poco de Zelda Fitzgerald, una novelista, bailarina y celebridad estadounidense tan hermosa como desdichada en el ámbito personal, literario y mental.

Quizás Zelda sea una de las primeras flappers de la historia de Estados Unidos, pues al ser uno de los iconos rebeldes de los años 20. Si no lo sabes aún, la palabra flapper se usaba para describir a las mujeres cuyo estilo de vida rompía con todos los esquemas joven, con falda corta, corte de pelo Bob, escuchaba jazz, conducía, bailaba y se maquillaba y bebía alcohol.

Zelda Sayre, nació en Montgomery, Alabama, un 24 de julio de 1900. Su apellido Fitzgerald es por su esposo F. Scott Fitzgerald. Zelda era la menor de los 6 hijos de Minerva Buckner Machen y Robert Edward Francillon. Fue muy consentida por su madre pero su padre (juez en la Corte Suprema de Alabama y uno de los Juristas más importantes de Alabama) era todo lo contrario: distante y estricto.

Le debe su nombre a los personajes de Jane Howard, Zelda: A tale of the Massachusetts Colony (1866), y de Robert Edward Francillon, Zelda’s Fortune (1874).

Desde pequeña siempre destaco entre su círculo de amigos por ser muy activa. Tomaba clases de ballet y amaba nadar con traje ajustado tipo nude para aparentar estar desnuda.

Bajo la sombra de Scott Fitzgerald

Trágica y memorable podrían ser las dos palabras que definan la vida de Zelda al lado de Scott Fitzgerald, a quien conoció en 1918, a los 18 años de edad. El amor de su vida tenía 22 años y aspiraba ser un famoso escritor.

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Se conocieron en un baile de un club de campo, Scott Fitzgerald, un alférez, estaba pendiente de ser enviado a Europa para combatir en la Primera Guerra Mundial. Ambos eran guapos, inteligentes y rompían esquemas.

Si todo era tan perfecto como narran muchos, ¿cuál era el motivo real de sus constantes discusiones? Sencillo, Zelda jamás pudo ser “la esposa del escritor famoso” que tenía que ser. Su personalidad no daba para ser una esposa recatada. Ella tenía que sobresalir porque así era desde pequeña.

Luego de la publicación del primer libro de su marido, titulado A este lado del Paraíso, se mudaron a Nueva York donde gozaron de gran fama y se convirtieron en celebridades. El alcohol los llevo a brillar en público, pero en lo privado discutían constantemente, en su mayoría, porque Zelda no mostraba interés en el cuidado del hogar.

En una ocasión el New York Tribune pidió a Zelda reseñar un libro de su esposo, Hermosos y Malditos, donde dejó entrever que parte del éxito de su marido era plagio de sus diarios personales:

” (…) Me parece que en una página reconocí un fragmento de un diario viejo mío, el cual misteriosamente desapareció poco después de mi boda y, también fragmentos de una carta, la cual, considerablemente editada, me resultó familiar. De hecho el señor Fitzgerald — me parece que así es como escribe su nombre— parece creer que el plagio comienza en el hogar”

En 1924, llenos de deudas, con sus peleas constantes y Scott sumido en una gran depresión, se mudaron a París. Zelda pasaba sus tardes nadando en la playa y las noches bailando en los casinos con Jozan. Ahí fue donde se enamoró de un joven piloto francés, Edouard Jozan, causante de su divorcio.

Esto no cambió sus ideas de continuar su carrera como artista, continuó escribiendo obras donde cuestionaba a la sociedad de la época basada en clases. Un años más tarde, se mudaron a Italia, donde Zelda terminó de escribir una novela que publicaría bajo el nombre de su marido: Our own movie Queen. Tiempo después siguieron apareciendo publicaciones de ella bajo la firma de Scott Fitzgerald.

Su marido, la sumió en la indiferencia. Catalogaba sus obras literarias como plagios y tildaba de mediocres a sus pinturas. En 1928 su sistema nervioso ya había colapsado y pasado la factura. Su ritmo diario eran ensayos de diez horas, clases de pintura y la convivencia con un marido misógino.

Ya en 1929 declinó una invitación para unirse a la escuela de ballet de la Compañía de Ballet de la Ópera de San Carlos, Nápoles. Como suele pasar con todas las celebridades, el público veía su vida y la de su esposo llena de glamour. Llevaban lo que podría llamarse actualmente como una relación tóxica.

La artista que vivió menospreciada y humillada por F. Scott Fitzgerald 2

Desde 1930 hasta 1932 sus entradas y salidas de hospitales psiquiátricos, entre París y Suiza, eran algo común. Fue en 1932 que, mientras se encontraba en una clínica en Baltimore, durante sus primeras 6 semanas escribió una novela y se la envió a Maxwell Perkins, publicista de su marido.

El libro era un relato semibiográfico de ambos. Las similitudes eran más que obvias. A través de cartas, Scott le reclamó sobre este hecho y le dijo que estaba inspirada en material él planeaba usar en una de sus novelas que sería publicada en 1934.

La novela de Zelda retrataba la lucha de Alabama por crecer y de ganarse respeto por sus propios logros y méritos, de poder establecerse independientemente de su esposo. De los 3,010 sólo vendió 1,392 ejemplares. La crítica, influida por su Scott, destrozó su trabajo por completo. Lo mismo sucedió con sus obras de arte , The New Yorker la describió “con algunos matices emocionales o asociados de la tan llamada Era del Jazz”.

Pasó el resto de su vida en diferentes etapas de angustia mental, se volvió violenta y huraña. En 1936, Scott la ingresó en el Hospital Highland de Asheville, Carolina del Norte y escribió a sus amigos:

Zelda asegura estar en contacto directo con Cristo, Guillermo el Conquistador, María Estuardo, Apolo y toda la parafernalia y las bromas del asilo de locos… Por todo lo que ella ha sufrido realmente, no hay ninguna noche en la que yo no pague un gran homenaje en la oscuridad. En una manera curiosa, tal vez increíble para ustedes, ella siempre fue mi niña (esto no era recíproco como lo es frecuentemente en el matrimonio) … Yo era su única realidad, frecuentemente el único enlace que podía hacer el mundo tangible para ella.

Zelda Fitzgerald falleció la noche del 10 de marzo de 1948. Un incendio de la cocina del hospital Highland donde estaba internada consumió por completo el edificio. Zelda estaba encerrada en un cuarto, esperando terapia de electroshock. Nueve mujeres murieron esa noche.

Datos curiosos

La familia de Zelda descendía de los primeros colonizadores de Long Island.

En su estancia en París conoció a Ernest Hemingway, con quien nunca simpatizó y tacho de falso.

Hemingway le dijo a Scott una noche que pensaba que estaba loca.

Su nombre inspiró el título del famoso juego The Legend of Zelda

La canción Witchy Woman, de Eagles, fue escrita pensando en su personalidad.

“Sexo por placer”, de Daniel Zetina

En su labor de difusión de la literatura contemporánea, Bitácora de vuelos ediciones pone en línea el ebook Sexo por placer de Daniel Zetina.

Sexo por placer es el resultado del experimento de mezclar erotismo y humor en el laboratorio literario del autor. Las historias aquí contadas se escribieron inicialmente con base en entrevistas a diferentes personas reales, que contaron diferentes anécdotas, de las cuales nada quedó como verdadero o cierto, sino que se transformaron en literatura.

Son cuentos breves y minificciones, cuyo como objetivo es entretener al lector, pero también hacerlo reflexionar acerca de lo solemne y serio que puede ser el acto del amor. Los personajes son de lo más cotidianos y las situaciones van de lo simple hasta el absurdo total.

Todas las variables del erotismo son válidas en nuestra sociedad, como la cursilería o las parafilias, siempre y cuando permitan al ser humano desarrollarse mejor. Sexo por placer busca generar un diálogo en pro de una sexualidad más placentera y saludable, a la vez que hace mofa de lo mismo.

Este ebook, es el número 28 de una labor editorial en libro electrónico, que la editorial comenzó en 2014. Actualmente Bitácora de vuelos ediciones trabaja en alianza con editorial E-Ñ y gracias a ésta distribuye sus libros en plataformas como Ibooks Store, Amazon, Gandhi, Porrúa, Casa del libro, más 600 puntos de venta en lengua española.

¿Quién es Daniel Zetina?

Daniel Zetina nació en 1979, es escritor mexicano, autor de libros de poesía, cuento, novela, ensayo y minificción.

Ha publicado géneros literarios y periodísticos en diferentes medios, muchos de los cuales pueden encontrase en internet.

Fue maestro durante 14 años en diferentes estados, de secundaria a posgrado. En 2019, con motivo de sus 40 años de vida y dos décadas de carrera, publica sus 20 libros más representativos.

La importancia de las maestrías en línea

Una de las maravillas del internet es la posibilidad de acceder información que antes no imaginábamos que existía o que tendríamos que haber viajado grandes distancias para consultarla. Algo similar sucede con la educación: ahora es posible estudiar todo tipo de cursos a través de internet.

La llamada “educación en línea” nos da la posibilidad de estudias desde casa un sinfín de cursos de universidades de renombre. Es importante ver esto como un gran avance y no como un problema de convivencia pues existen personas que no pueden asistir a un centro educativo debido a que problemas de motricidad, su rutina laboral o las distancias.

En este caso nos enfocaremos sólo en las maestrías en línea. Un modelo de educación que a muchos que ya cursamos una licenciatura presencial, dos o tres diplomados más, nos puede interesar la educación en línea.

Pero, ¿Por qué elegir una maestría en línea?

Primero, la maestría te permite especializarte en un grado superior a la licenciatura. Por ejemplo, si estudiaste la licenciatura en Lingüística, las opciones de maestría podrían ser una maestría en Lingüística Aplicada, Lingüística Hispánica o Lingüística Forense.

En lo que a maestrías en línea respecta, es tal vez la mejor opción para los profesionales actuales puesto que les permite organizar su tiempo de la mejor manera sin restarle la convivencia con otros estudiantes en línea. En tres puntos, las maestrías en línea ofrecen:

1.- Cumplir con sus obligaciones laborales,

2.- Tomar clases desde cualquier ubicación, y

3.- Organizar su tiempo personal de la mejor manera.

Aunque sea virtual esto no significa que tenga menos valor o requiera de menos compromiso por parte del estudiante. Por el contrario, las maestrías en línea nos preparan hacia lo que viene: trabajo multitareas y desarrollar proyectos y tareas de manera virtual, aprovechando las herramientas digitales de organización en grupo por video llamadas, intercambio de archivos por la nube, etc.

Además, puedes generar una gran red de contactos en aulas virtuales que te pueden ser útiles a futuro para desarrollar proyectos con otras compañías. Quién sabe, tal vez puedas estar estudiando en un aula virtual con algún directivo de una gran compañía extranjera y no te has dado cuenta que tu compañero de tareas puede ser tu próximo jefe.

Día cero: El inicio del viaje

Hace no mucho tiempo atrás, soñé un viaje. Es un viaje que aún no he hecho; un viaje que debo emprender tarde o temprano. Tal vez será solo o estaré acompañado.

Suena de fondo una vieja canción de trompeta, acompañada por un solo de armónica que narra las constelaciones de un cielo nocturno, lleno de estrellas, ese espectro celestial que nos mira distante en el tiempo… en espacio. Le llamo alma vieja del universo.

Bastará sólo la última estrofa del sexto poema antes de siquiera pronunciar en tu oído la palabra NERUDA, así pausadamente, con toda la parsimonia del mundo: NE-RU-DA.

Después de eso, el túnel nos cortará el cielo, mientras recostado en el techo del vagón espero paciente su regreso. Tiempo pasado, tiempo esperado.

Poco después me doy cuenta que estoy solo…

Solo en el cielo

Solo en el tren

Solo en el viaje que aún no emprendo.

Y “solo” es sólo eso, una mancha de tinta en un papel, en cualquier triste café, en cualquier época del año.

Fotografía de Nicolas Carbon

¿Qué me inspira para escribir?

Un ritmo, un recuerdo de la infancia, un fragmento de poesía antigua o simplemente el mismo silencio, ¿Qué te inspira para escribir?

Es una pregunta algo complicada para mí cada vez que me cuestionan ¿por qué escribes lo que escribes? o ¿en qué te inspiras?

La inspiración no tiene un significado concreto, sino más bien abstracto pues depende de la experiencia de cada una de las personas. Por ejemplo, si yo dijera que escribo porque me inspira una canción que escuché mientras estaba en brazos de mi madre, en una cena familiar, habría que preguntarnos ¿qué canción es?, ¿qué época del año?, ¿quienes rodeaban la mesa? y ¿cuál era el tema de conversación? Si dos personas, de puntos en el mundo distantes, coincidiera en el mismo momento de inspiración, tal vez la óptica sería diferente, puesto que no es la misma mesa, la misma charla, el mismo tiempo o la misma música.

No podría encasillar en una sola palabra qué es lo que me inspira para escribir. Simplemente llega cuando menos lo planeo: tomando una ducha, mientras miro por la ventana del autobús camino al trabajo o mientras estoy tirado en el pasto de mi patio, escuchando música instrumental.

Me inspiran cosas que me pasan día a día, que anoto en mi mente y después evoco a solas. Pude ser una palabra, un ciclista en el retrovisor, un STOP marcado en el suelo o un joven que avienta al cielo naranjas y malavarea con ellas en el semáforo.

En cada momento encuentro inspiración para historias diferentes. Las tazas de café, la guerra en los monitores que a diario pasan frente a nuestros ojos o la selección de clasificados del periódico. Incluso una bella tarjeta a blanco y negro del Chicaco River recibida tiempo atrás.

Quizás esto sirva de inspiración para una idea enorme que se convierta en los próximos títulos de las marquesinas del cine. Quizás sólo pase desapercibido como una publicación más en mi fanpage. No lo sé, no lo sabremos nunca.

Entre venganza y justicia

Hoy por la mañana desperté con una pregunta rondando mi cabeza después de que lo último que me dijeron ayer fue “¡Eres muy vengativo!”. Yo, sin ser egocéntrico pensé “¡Claro que no! sólo soy justo”; justo de justicia, porque claro que la justicia busca que un infractor pague su delito cometido.

De ahí la pregunta, ¿Cómo sabemos que buscamos justicia y no venganza si ambas tienen el mismo fin, que pague el infractor?

Hay una delgada línea que separa la venganza de la justicia. Estoy seguro que no habías notado que la mayoría de los súper héroes de cómics son movidos por la venganza. Por ejemplo, Batman, busca vengar la muerte de sus padres; Spider-man, busca vengar la muerte de su tío Ben; Danny Ketch (Ghost Rider), fue atacado junto con su hermana por unos mafiosos, a quienes derrotó después sin poder salvarla; Matt Murdock (Daredevil) busca vengar la muerte de su padre Jack Murdock. ¡En fin! podemos seguir la lista y cada personaje que veamos “busca justicia”. Pero, ¿es en realidad justicia o son espíritus vengativos?

La diferencia la marca el móvil: mientras la venganza es impulsada por una conducta que nos incita a dañar a alguien que nos hizo daño, la justicia busca si fin desde la paz.

La justicia es la venganza del hombre social como la venganza es la justicia del hombre salvaje

Epícuro

Aunque ambas generan emociones similares como la satisfacción de acabar con la injusticia, sólo una nos traerá paz en el corazón.

¿Quieres ser feliz por un momento? ¡Véngate!

¿Quieres alcanzar la paz para siempre? Perdona y busca justicia.

Metas para cumplir

Ser el primero en llegar al trabajo, ser el primero en terminar las tareas, ser el empleado del mes, tener al top de la lista todo lo que hacemos. Es así como nos han hecho pensar a determinadas personas. ¿A qué se debe esto? Es lo que nos ha dictado actualmente la sociedad y nos ha hecho creer que todos debemos ser el número 1 en todo. Algo verdaderamente imposible, también existe la posición 2, 3 y 4 en la lista.

Pero, ¿Qué estamos metiendo en la cabeza de los niños que no dan la talla?

Es necesario establecer metas individuales que nazcan de los intereses de cada individuo para que llegue a ser el mejor en su ámbito y en su persona.

Por ejemplo, recuerdo que en la secundaria me obligaban a jugar futbol, pese a que yo era pésimo en ese deporte. Es una meta que no está dentro de mis intereses: ser un jugador profesional o el goleador número 1 de mi generación. ¡Qué bueno que haya quien se metió esos ideales en la cabeza y ahora esté viviendo de ello! Pues de esos jóvenes están llenas las ligas de fútbol.

De ahí viene la mayoría de las frustraciones de las generaciones más jóvenes y, me atrevo a decir, que en ello radica también la alta tasa de suicidios. De acuerdo con el INEGI, la tasa de suicidios en México más alta está entre los 20 y 29 años. Las causas son problemas familiares, amorosos, depresión y ansiedad. A mi forma de ver las cosas, una de las razones por las cuales una persona entra en depresión es sin duda en no cumplir con los altos estándares de su familia o los ideales para los que cree que fue concebido.

Debemos respetar la idea que cada uno de nosotros tiene sobre ¿cuáles son nuestras prioridades para ser el número 1 en algo? Cada vez que escucho a las personas decir “es que estas nuevas generaciones nacieron sin un propósito….”, refiriéndose a que son maleducados y carecen de orientación en la vida, me doy cuenta que es debido a que es lo que les han enseñado en sus hogares. La razón es muy sencilla: si un joven hace algo mal y no se le reprende, indirectamente está aprendiendo que está bien lo que hace.

Dicen que el primer hijo es siempre el más presionado por los padres, el resto sencillamente es ayudado y consentido lo más posible. ¿Cómo pretenden que estos hijos, a los que se les da todo, tengan un propósito en la vida?, ¿Cómo pretenden que se motiven por buscar un trabajo si desde muy jóvenes lo tienen todo?, es decir, para qué buscan un trabajo si ya lo tienen todo: casa, juegos, comida, y comodidades.

Las nuevas tecnologías nos consumen indudablemente la mayor parte del tiempo y hemos dejado de lado los hobbies. Tal vez es esto lo que les hace falta. Una motivación intrínseca, acciones que hagamos por la mera satisfacción de hacerlas, sin necesidad de un incentivo externo. Las hay de disfrute y con obligación.

Hay que tener mucho cuidado en no hacer que nuestros hobbies se conviertan en algo fuera de esa motivación intrínseca. Es decir, si como hobbie tenemos ir al gimnasio, evitar que sea por aceptación social; si leemos, que sea por placer, etc.

El secreto de la felicidad

Cuántos hay que en busca de la felicidad están esclavizados en sus trabajos, en sus casas y en su celular. o cumpliendo las normas que le impone la sociedad. Se casan para tener una familia porque “se les pasa el tiempo” y si no les llamarán “los quedados”; tienen hijos porque es lo que esperan los demás cuando ya han contraído nupcias, porque sus padres están ansiosos por ser abuelos.

Pero, ¿es realmente lo que buscan?

Otros encuentran la felicidad en lo material.

Muchos aseguran que el el dinero no compra la felicidad pero prefieren llorar en un Tesla. Cumplen con cada regla de la sociedad consumista, se casan con una persona a la que no aman porque la familia es interesada, por la posición social.

Pero al final de tus años y de tu vida, por qué te sientes tan triste si con todo lo que te decían cumpliste, si posees cada cosa que los demás desean y añoran.

Quienes logran tener poder casi siempre carecen de felicidad. Poseen riqueza y “respeto” del resto de la sociedad, pero ¿dónde está tu felicidad? Viven esclavizados para poder comprar la “felicidad, lo que no saben es que el secreto de la felicidad está en la libertad.