Black Mirror, de la ficción a la realidad

Vivimos rodeados de pantallas digitales, nuestra cotidianidad está mediada por la tecnología. Desde las conversaciones más íntimas hasta la forma en que tomamos decisiones. Y aunque estamos lejos de los escenarios más oscuros de Black Mirror, lo cierto es que cada día nos acercamos un poco más a los dilemas éticos que la serie plantea.

Aprovechando el reciente estreno de la séptima temporada de Black Mirror, este 10 de abril de 2025, vale la pena recordar por qué esta serie, desde su debut en 2011, se ha convertido en una inquietante ventana al futuro. O más bien, a múltiples futuros posibles. Su principal mérito no ha sido predecir tecnologías con precisión, sino exhibir con crudeza los efectos que podrían tener en nuestras relaciones, en la privacidad, en la identidad… en lo humano.

Lo más inquietante es que algunos de sus capítulos ya no parecen ficción. Aquí algunos ejemplos que hoy, literalmente, forman parte de nuestro presente:

1. Reputación digital


Nosedive nos mostró una sociedad donde cada interacción social es calificada. ¿La recompensa? Acceso a mejores servicios y estatus. ¿El castigo? El aislamiento. Aunque suene exagerado, en China ya opera un sistema de crédito social que califica el comportamiento ciudadano.  

2. Realidad virtual y aumentada


En Playtest, un videojuego de terror absorbe por completo al protagonista. Hoy, dispositivos como Meta Quest o Apple Vision Pro están transformando la manera en que interactuamos con mundos virtuales. No nos matan (todavía), pero sí plantean preguntas sobre identidad, adicción y desconexión del mundo físico.

3. Celebridades virtuales


Rachel, Jack and Ashley Too nos presentó una muñeca con inteligencia artificial basada en una estrella pop. ¿Y qué tenemos en la realidad? Hatsune Miku, Lil Miquela y otros influencers digitales que ya generan conciertos, campañas publicitarias y millones de seguidores… sin necesidad de existir.

4. Drones del tamaño de una abeja


Hated in the Nation habla de abejas robóticas creadas para polinizar. Aunque no tengan agendas ocultas (aún), Harvard ya desarrolló drones del tamaño de insectos con fines agrícolas, y empresas como Walmart exploran su uso en labores rurales.

5. Perros robot


En Metalhead, una criatura mecánica persigue sin descanso a los humanos. Boston Dynamics, por su parte, ha creado a Spot, un robot perro que no mata, pero sí vigila, inspecciona y patrulla.

La ficción de Black Mirror es un espejo. Uno deformado, pero funcional. Nos recuerda que la tecnología no es neutral: puede mejorar vidas o amplificar desigualdades, según cómo decidamos usarla. El verdadero peligro no está en los chips ni en las cámaras, sino en nuestra voluntad (o falta de ella) para regular su uso ético.

Entonces, la pregunta no es si estamos listos para el futuro, sino si el futuro está listo para nosotros. ¿Qué opinas tú? ¿Estas tecnologías te inspiran, te inquietan o ambas?

*Licenciado en Lingüística por la Universidad de Colima.


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