En este 2025 deseo que todas las personas que alguna vez se cruzaron en mi camino tengan un año lleno de dicha y aprendizajes. Desde quienes solo intercambiaron un saludo conmigo, hasta aquellos que estuvieron en momentos difíciles y, por distintas razones, tomaron otros caminos.
A menudo pensamos que quienes llegan a nuestra vida estarán siempre ahí, pero la realidad es distinta. Es natural que algunos vínculos no prosperen y que cerrar ciclos sea necesario, aunque implique tomar distancia o establecer límites. Aprender a aceptar esto forma parte del crecimiento.
Este año he decidido comenzar con una nueva perspectiva. Reconozco que no todos somos compatibles para siempre, y eso está bien. Lo importante es aceptar el pasado como lo que fue, aprender de él y seguir adelante. Dejar ir no siempre es sencillo, pero es un paso esencial para renovarnos.
Por eso, este año fluiré. Permitirme soltar lo que ya no pertenece a mi presente y abrazar lo que sume a mi vida.
Gracias. A cada persona que se cruzó en mi camino, les agradezco lo que aportaron a mi vida, mucho o poco. Incluso de los encuentros más breves o difíciles se aprende algo, y esas lecciones me han ayudado a ser quien soy.
Este nuevo año es una oportunidad para dejar atrás lo que pesa y construir recuerdos que valgan la pena. La vida es demasiado breve para quedarnos atascados en el pasado. Te invito a mirar hacia adelante con gratitud y esperanza. No sé qué vendrá, pero estoy seguro de que pondré todo de mi parte para hacerlo valer.
Si estás leyendo esto, suelta aquello que te detiene y enfócate en lo que puedes construir. Mereces un año ligero, lleno de propósito y con la mirada puesta en el futuro.








Deja un comentario