Dilemas morales

¿Nos estamos convirtiendo en una sociedad psicópata? ¿Es bueno tener psicópatas entre nosotros? Ayer sucedieron varios actos delictivos en la entidad que me hicieron reflexionar estas dos preguntas anteriores.

¿Qué mueve a un ser humano a asesinar a otro? Lamento afirmar que tal vez ya no sentimos culpa sobre quitarle la vida a un ser humano o un animal, que normalizamos cada vez más los ataques de violencia a mujeres, niños o adultos mayores. No sentimos remordimiento por infringir la ley, incluso en pos de la justicia.

Sí, así es. Eso somos entonces, porque los psicópatas tienen una total falta de empatía, culpa o remordimiento. Además, una tendencia a “cosificar” a las personas u otros seres vivos, y la continua violación de los derechos y normas sociales.

Vemos con mayor recurrencia notas informativas sobre asesinatos a sangre fría. Y eso sólo de los que nos damos cuenta, porque debemos reconocer que también hay la desaparición forzada, y de la cual nos damos cuenta hasta que son descubiertas las osamentas en fosas clandestinas años después.

Vivimos una falsa realidad basada en el de hedonismo, llena de miedo, donde se aparenta otra cosa en redes sociales; vivimos con la zozobra de ser asaltado, bajo la resignación y con sentencias normalizadoras y resignadoras como “si te asaltan, no pongas resistencia”, “lo material va y viene”, “Al violador no le excita que cooperes”.

Hace décadas que comenzamos a normalizar la incertidumbre de ser asesinado, ser asaltado, a sufrir un robo a casa habitación y ver ejecuciones en las calles. Y eso, lamento decirlo, pero es psicopatía.

El sexismo existe en los hablantes, no en el lenguaje

El diccionario no se puede censurar ni hacer políticamente correcto. El diccionario recoge el léxico y en él deben estar todas las palabras que existen, los que son sexistas al utilizar determinadas palabras son los hablantes. Yo no tengo obligación de usar todas las palabras que están en el diccionario y que son políticamente incorrectas.

Hay que cuidar nuestras palabras, debe ser una manera habitual de hablar hacia los demás. Si alguien cuida sus palabras no incurrirá en un lenguaje ofensivo y políticamente incorrecto. Pero esto no quiere decir esas palabras para insultar existan, en el diccionario no se puede censurar, en el diccionario tienen que aparecer también los insultos, porque esas palabras tienen existencia y hay personas que las usan. El hecho de que aparezcan en el diccionario no significa que sean promovidas.

No hay que confundir el lenguaje sexista con la gramática. En español, el masculino es inclusivo. Cuando se dice “los ciudadanos” no se está excluyendo a las ciudadanas. Hay otras lenguas en donde el género inclusivo es el femenino.

Es importante diferenciar entre estas dos cosas. Hay un sexismo léxico, palabras ofensivas, que eso depende de cada uno de nosotros, usarlas o no. Luego está la estructura gramatical del idioma. Si nos dirigimos a una audiencia con “miembros y miembras” estamos inmediatamente reclamando que los brazos se les llame miembros y las piernas se les llame miembras, y a partir de ahí empieza una cadena de modificaciones que alteran la estructura profunda de la gramática española.

Declaración de Darío Villanueva, catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela y director de la Real Academia Española (RAE) desde 2014 hasta 2018.

No más miedos

De qué se tratan todos los cambios que hacemos en la vida. En verdad, no lo sé. Tomas un camino libre y comienzas a zigzaguear sin rumbo fijo. Esperas que alguien te tome de la mano y te lleve en línea recta porque crees que como has hecho las cosas, está mal. Sin embargo, cuando vas en línea recta te das cuenta que te gusta ir midiendo el camino centímetro a centímetro, todo el tiempo viendo de izquierda a derecha para saber cuál lado te gusta más. Y de pronto te encuentras ahí, decidiendo qué hacer, lo correcto o incorrecto, según las normas preestablecidas de la sociedad.

Este día me deja lleno de experiencias que espero a muchos les sirvan para guiar su vidas. Resumo en tres tiempos las ideas más sobresalientes de hoy:

Sexualidad en discusión

Un amigo pregunta si debe aclarar sus preferencias sexuales a quien se lo pregunta. Sus otros amigos -en sus redes sociales- le dan ánimos y le dice que no necesariamente tiene que dar explicaciones por las cosas que hace, desea o intenta hacer. Los límites están en nuestra propia mente y en la forma en la que comprendemos cómo pasan determinadas situaciones.

“No les hagas caso” “es tu vida” “no les importa, no te mantienen”. Comentarios de aliento, para su perspectiva. Para la mía es algo que nos debe decir: si pides opinión a la gente, no dudes que te cuestionen después sobre otras cosas. Lo propio hacia dentro, lo público hacia afuera. La delgada línea que lo divide debe estar marcada no con un “es mi vida privada” sino con un “de verdad no le veo la mayor importancia del mundo, menos porque no te afecta”.

Secretos que hay que guardar por profesionalismo

Hablar de nuestras malas experiencias laborales en público no es quemar las malas decisiones, es saber que algo anda mal y debes comunicárselo a quienes te cuestionan muchas cosas al respecto. Sí, aquí se repite: cuestionar. Cuestionar es lo que mejor hace el ser humano y por naturaleza lo primero a lo que se enfrenta en su crecimiento. Quiere descubrir el mundo, quiere darle un porqué a cada cosa y una respuesta a lo que es tangible e intangible. No todo es así. Hay cosas que simple y sencillamente se salen de las manos del ser humano, que pertenecen a algo más; algo superior a nosotros que aún no logramos entender y que, con especulaciones, malas interpretaciones, fanatizamos para satisfacer nuestros deseos curiosos.

Sin embargo, por ética profesional, solo contamos lo que creemos conveniente, dejando de lado nuestra opinión y tomando aquello que es tangible, racional y real. Sin más ni menos. Somos seres maduros,  y como alguien me dijo una vez “Esa no es una respuesta profesional”. ¿Decir la verdad no es una respuesta profesional? Profesional no es excusarte en la primera mentira que se te cruza por la mente. No tengo la boca llena de mierda y mentira, tengo la boca atascada de razón y verdad. Así de simple.

Mis opiniones me las guardo y tus especulaciones te las metes por donde tú creas mejor.

Sentimientos de por medio

Te conocí. La verdad te encontré entre un millón de hojas tiradas en el suelo y te sople frente a frente lo que hay que quitar de entre los ojos para que no llores cada vez que alguien se para frente a ti y te dice “es sólo lo que tú quieras ver, lo que tú quieras hacer”. ¿Ambiguo no? No importa, yo lo entiendo y si has estado en al misma situación, estamos en sintonía.

Lo importante es que, como dice Yamamoto Tsunetomo en su libro Hagakure, El camino del samurái: “La vida humana es muy corta. Lo mejor es vivirla haciendo las cosas que nos gustan. Es de necios vivir en este sueño que es el mundo viendo solo cosas desagradables y haciendo únicamente lo que no nos gusta. Pero es importante no decírselo a los más jóvenes, pues podría ser dañino si no se comprende como es debido. Personalmente, me gusta dormir. Y mi intención es confinarme cada vez más en mi dormitorio y morir sumido en sueño”.

Así que ya está dicho todo lo que necesitaba ser nombrado y borrado todo lo que no vale la pena. Me despido en esta ocasión de ustedes porque ya quiero terminar de ver la segunda parte de Kill Bill. Por cierto, termine de escribir mi post de hoy bajo las canciones Luz verde de Madame Récamier y Daylight de Maroon 5.

Publicado originalmente el 18 de marzo de 2015 a las 11:59 PM

Día 13: Emociones y nuevas sensaciones

Había una taza de café frío en el escritorio, papelitos de colores tirados en el suelo y una que otra serpentina sobre las carpetas y documentos. No había rastro de humanidad presente y aún así era imposible sentirse solo en medio de la oficina. Tenía esa sensación, esa mezcla de emociones que te erizan el vello de la nuca, que después termina con un susto y alguien saltando de la nada frente a tus ojos justo al girar el cuello en derredor como sabiendo qué buscar. No fue así, no hubo risotada que escuchar.

Había migajas de pan en un plato plano de plástico con la leyenda “Happy New Year…” y restos de betún endurecido cubriendo la parte final de la frase. 

Son tantos momentos por borrar, tantos momentos por dejar pasar y nuevas cosas que esperar de esto que inicia poco a poco a tomar forma.

Anandibal Joshi, la primera mujer médico de la India —

La feminización de la medicina es un hecho objetivo a nivel mundial. En España es una tendencia mucho más acusada que en otros países, posicionándose como el tercer país con más mujeres que ejercen esta profesión con casi el 52%, mientras que la media europea se sitúa en el 46%, según datos de la OCDE […]

Anandibal Joshi, la primera mujer médico de la India —