“No puedo respirar”

La humanidad atraviesa por un periodo tan complicado como importante para definir el rumbo que debe tomar para un mejor futuro. En esta primera entrega para junio, querido lector, abordaré algunos temas que resuenan en redes sociales: la crisis sanitaria, la crisis social, el mes del orgullo y la libertad de expresión.

Por un lado, la crisis sanitaria a raíz del brote de covid-19 supera ya los siete millones de casos confirmados y 403 mil 267 muertes; por otro, la crisis social luego del asesinato de George Floyd, que ha desatado un sinnúmero de protestas en diversos países.

El segundo país en unirse a las protestas fue Australia, donde miles de ciudadanos se manifestaron con pancartas de “No puedo respirar”, últimas palabras que pudo decir Floyd, luego de que su cuello quedara obstruido durante casi nueve minutos por la rodilla de un policía que le detuvo por un delito menor.

Para Japón, Corea del Sur, Alemania, Reino Unido, Francia, Grecia, Bélgica y muchos más, el mensaje de la sociedad es claro, existe un hartazgo en contra de los asesinatos y la violencia cometida por los policías que ha derivado en más violencia.

Minorías, protestas y violencia

Un hecho sin precedentes, sin duda alguna, pues atravesamos por una pandemia para la cual el confinamiento y el distanciamiento social es el único remedio. Pero. ¿Realmente habrá cambiado algo para las minorías cuando terminen las protestas y pase la pandemia? Aunque no lo parezca, tanto la crisis social y la crisis sanitaria tienen una conexión que pocos hemos observado.

Entiendo la solidaridad y empatía que muchos han mostrado, pero eso no basta. ¿Qué estamos haciendo realmente para generar un cambio? Yo también me he sentido empático y he demostrado solidaridad, pero escuchar una playlist hecha por un servicio de streaming, titulada Black Lives Matter; volcar nuestros comentarios en redes sociales contra productores que no presentan actores negros en sus tramas, no va generar un cambio. Saquear y destrozar lugares no va generar un cambio.

La razón por la que digo que la crisis social y sanitaria están ligadas es precisamente por una publicación hecha por National Geographic. El artículo, que habla sobre el racismo sistemático y el coronavirus, señala que casi el 75 por ciento de los trabajadores de primera línea en Nueva York, es decir, cajeros de supermercados, operadores de autobuses y trenes, conserjes y repartidores, entre otros, son minorías; estas a su vez carecen de préstamos bancarios, de atención sanitaria de calidad y viven una realidad completamente diferente a quienes festejan sus protestas desde la comodidad de sus hogares.

Y precisamente son esas mismas minorías las más afectadas por la pandemia. Las muertes de negros y latinos duplican a las cifras de los blancos.

¿Se habían dado cuenta que son las minorías quienes sufren de racismo y violencia, y a su vez quienes integran las filas de la mayoría de trabajos esenciales, que también son propensos a sufrir contagios por covid-19?

Así que la interrogante sigue siendo la misma, ¿Realmente habrá cambiado algo para las minorías cuando terminen las protestas y pase la pandemia?

Pseudorealidad, ¿Orgullo o prejuicio?

Probablemente no, pero así transcurrirá un mes más en esta pseudorealidad. Sí, así es, caracterizada por el pseudoconfinamiento, pseudoresultados y pseudocambios.

Vivimos una “nueva normalidad” acompañada con cifras que sólo incrementa conforme pasa el tiempo. Cuadren o no cuadren, desafortunadamente no hay guerra que no presente bajas en sus filas y la guerra contra el covid-19 no es la excepción.

Dado que este mes se celebra el Día de la Libertad de Expresión es importante recalcar, por un lado, que muchos periodistas han sido agredidos por policías durante las manifestaciones en diferentes países. Para muestra el caso del reportero Stefan Simons, quien se disponía a hacer una retransmisión sobre las manifestaciones de Minneapolis para Deutsche Welle (DW) cuando le dispararon por la espalda. La policía también arrestó a Omar Jiménez, periodista negro de CNN, en directo y delante de las cámaras. Él se había identificado como periodista pero terminó esposado y arrestado.

Aunque no lo parezca, también el Mes del Orgullo Gay. Y digo “aunque no lo parezca” pues el #Pride2020 en Twitter se ha visto inundado de comentarios tanto positivos como negativos. El negativo: algunas grandes marcas que durante 2019 se vistieron de colores para celebrar el mes del orgullo gay, simplemente han pasado desapercibidas este año. Tal vez podríamos atribuirlo a la recesión en la que se encuentran, pero una publicación en redes sociales también cuenta y para algunos miembros de la comunidad esta vez sintieron sólo ser usados como un consumidor más, pues al no haber consumos por la contingencia tampoco hubo campaña que celebrar.

Del lado positivo, encontramos campañas como #OrgulloLector, creada por México Lector, a quienes agradezco infinitamente por invitarme para compartir una recomendación literaria que apoye la visibilidad LGBT+. México Lector promueve un libro por mes en sus redes sociales y puedes encontrar más información en mexicolector.com. El ganador de este mes fue el libro La canción de Aquiles, de Madeline Miller.

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*Licenciado en Lingüística. Productor de Noticias de ZER Informativo Colima, colaborador de Meridiano Colima, Colima XXI, E1 Debate Colima, El Centinela MX y El Comentario Semanal. Envíame tus comentarios a fernando_castillo@ucol.mx.

Publicado por Fernando Castillo

Licenciado en Lingüística, productor de noticias y corrector de estilo.

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