No había tenido la oportunidad de sentarme a ver la televisión abierta por tradición: Televisa y TV Azteca. Y qué manera de darme cuenta de la agonizante situación que viven ambas televisoras, que sentarme en un puesto del mercado a desayunar y ver que están pasando “La vida frente al espejo”, una telenovela mexicana producida por TV Azteca allá en 1999. Cuenta con la participación de Gonzalo Vega, Rebecca Jones, Sasha Sokol, Héctor Bonilla, Judy Henríquez, entre otros. Ya por la tarde, ahora en Televisa, es común ver programas como “La casa de la risa” y “La hora pico”, programas muy viejos.

Por otro lado, están regresando a la programación habitual programas como “Mujer, casos de la vida real”, que es evidente su año de producción por la ropa y tecnología de esos años, aunque los temas sigan vigentes -acoso, violación de derechos humanos, sexismo, etc-.

Otra prueba de la decadencia de estos dos canales es la pérdida de contratos que han tenido algunos actores y actrices, y que a su vez hayan sido contratados por Multimedios. Además de eso, hay quienes argumentan que los llamados primeros actores poco a poco han ido desapareciendo de la pantalla chica por su avanzada edad, abriendo paso a nuevas generaciones que simple y sencillamente no han dado el ancho actoral. Todos muy guapos y guapas, sí, pero con pocas capacidades histriónicas – como lo ha hecho evidente Héctor Suárez en sus múltiples comentarios hacia las televisoras-.

Y claro, ese es otro punto fundamental. Casos como el de Héctor Suárez, que se han ganado el veto de la pantalla chica, y junto con él su material. Me recuerda a cuándo fue vetado de la televisora y aún seguían usando su material para Las Mangas del Chaleco, que después fue retirado y reemplazado con otros cortes de películas de Cantinflas, Tintán u otros.

¿Qué está pasando en la televisión abierta? Regresan Shows del formato de “Siempre en domingo”, programas vacíos en contenido como el de “El Coque va”. Y no sólo eso, sino también la entrada de producciones extranjeras: el boom de las novelas colombianas, árabes o de otros países que inundan cada vez más TV Azteca y Televisa. Ejemplo de ellos es el programa “Veredicto final”, de la jueza Cristina Pereyra quien resuelve conflictos de cualquier índole, y cuyo acento colombiano está muy marcado mientras resuelve los conflictos en Estados Unidos. O que decir de la serie 40 y 20 de Univisión que pasa Las Estrellas TV (Televisa) sobre un hombre de 40 años que se enloquece con las jovencitas y uno de 20 que tiene debilidad por las cuarentonas.

Sumemos a esto la oferta de contenido digital para la nueva generación de consumidores -los millennials-: Netflix. Dejando fuera Blim, Netflix -por un precio bajo, desde mi punto de vista- ofrece contenido diferente a la basura que actualmente transmiten estos dos canales de TV abierta. Sí es atrasado para la forma de consumir de los millennials, pero es una opción diferente.

Esperemos para ver qué depara el futuro a la televisión abierta en México.

*Licenciado en Lingüística por la Facultad de Letras y Comunicación. Productor de Noticias de ZER Informativo Colima, director general de Información de El Centinela de Colima, colaborador de la revista Vida & Mujer y Manzanillo News.