Hace una semana leí que el presidente Enrique Peña Nieto necesitaba un mercadólogo en su gabinete. Obviamente coincido con ese comentario porque hace mucho tiempo que el presidente dejó de ser una marca rentable. No lo digo yo, lo dice toda la gente en la calle, en las charlas después de la cena y en los temas que salen a colación cada vez que se anuncia un nuevo mensaje a la nación.

Sin duda, el 2017 será un año difícil para México y Enrique Peña Nieto. Donald Trump asume la presidencia de Estados Unidos, país del cual se dice que “cuando estornuda, a México le da gripa”. Pero el problema no es sólo de Enrique Peña Nieto para con México, sino de Enrique Peña Nieto y México para con el mundo entero. Los ha decepcionado y ha generado un mal mensaje a la opinión mundial. Álvaro Rattinger escribió en su columna que México, así como Turquía y Reino Unido está enfrentando una crisis de comunicación demasiado difícil.

Para Rattinger, México necesita un buen mercadólogo que reconstruya la imagen del presidente, es decir un buen marketing político, la reconstrucción del branding de Enrique Peña Nieto. Por ejemplo, el presidente de la República pasó de ruedas de prensa a mensajes a la nación, mensajes unilaterales que no tienen una retroalimentación de lo que la prensa realmente quiere saber. Y no sólo eso, sino que la mayoría de estos mensajes son para dar malas noticias. Además, ese intento de acercamiento populista que sus asesores le han hecho hacer con la gente, no está dando resultado. “Se nos acabó la gallina de los huevos de oro” y “¿Ustedes qué hubieran hecho?”, frases domingueras que supondrían identificar al presidente con el resto de la nación y lo único que han hecho es alejarlo cada vez más de los mexicanos.

Es evidente la deficiente ayuda que recibe el presidente a la hora de armar sus discursos. Sus consejos y asesores deberían darse cuenta que lo único que ocasionan con el uso indiscriminado de este tipo de frases populacheras es que, sin aparenta utilidad, sean objeto de memes en redes sociales y que la gente -de otros partidos o no- espera con ansías para hacer de su discurso un nuevo hashtag que lo deje en vergüenza de forma internacional. Además, a quién quieren engañar, las frases domingueras son del mexicano de a pie y esa gracia difícilmente la posee un político, incluyendo al presidente de la República.

Así es que Presidencia de la República necesita un buen mercadólogo para contrarrestar la mercadotecnia de la que está siendo víctima. Ese mensaje presidencial de “te lo firmo, te lo cumplo” se convirtió en un buen estandarte de campaña que funcionó perfectamente, hasta el punto en el cuál comenzó a cumplir algunas promesas firmadas. Después de eso, los mexicanos asumieron su liderazgo, pero qué vino después, en qué momento cambió su política de comunicación social, en qué momento le quitó lo social a la comunicación.

Aquí les van unas frases para que entiendan bien el mensaje: “Ya ni la chingan, los mexicanos están encabronados porque cada vez sube más la gasolina y los salarios están de la chingada. Siguen pensando en la Ley de Herodes, o te chingas o te jodes. ¿Y qué han hecho? No han metido a ningún pez gordo al tambo, ¿Qué harán para recuperar la credibilidad del país?”.


*Licenciado en Lingüística por la Facultad de Letras y Comunicación. Productor de Noticias de ZER Informativo Colima, director general de Información de El Centinela de Colima, colaborador de la revista Vida & Mujer y Manzanillo News. Envíame tus comentarios a fernando_castillo@ucol.mx o sígueme en Twitter como @skidder89. También puedes consultar mis columnas en http://www.palabrasprohibidas.com.