Es muy claro el rechazo de los ciudadanos ante la compra del predio denominado “La Campana”. Estamos hablando de un Gobierno estatal bipolar, qué no sabe lo que quiere o más bien no sabe lo que dice. Por un lado el gastado discurso de “No hay dinero en los cajones… tienen portillo y se esfumó, la administración pasada se lo clavó” y por el otro “Hemos comprado un predio carísimo de París. Sí, no hay bronca, no tenemos dinero para pagar a los ancianitos, a los empleados de gobierno o a los proveedores que adeudamos miles de pesos, pero tenemos predio nuevo” habiendo otros lugares que gritan atención, como el Parque Regional Griselda Álvarez y el Parque Metropolitano Valle de las Garzas. No les han invertido, remodelado y/o terminado, y ya están pensando en uno nuevo. ¿Qué pasó ahí? Puro dinero mal gastado.

Niegan rotundamente que el predio tenga problemas legales, que si les robaron que si no lo vimos, en fin. Y a los colimenses se nos va la mirada con unas fotos publicadas por diversos “personajes”, cuasi actores, donde dicen haber visto ovnis en el volcán. Lo sé, y lo he dicho, es demasiado egoísta pensar que estamos solos en el universo, pero distraernos con eso en plenos pleitos que nos atañen a todos.

Pero bueno, demos el beneficio de la duda, por aquello del no sabe uno. Pero ya el colmo de la semana que pasó fue la depilada que le dieron a la ley 3de3, a la cual votaron en contra fueron nuestras senadoras Hilda Ceballos e Itzel Ríos, además no podemos dejar pasar por alto a Jorge Luis Preciado, senador que brilló por su ausencia. La redacción que prevaleció establece que sólo algunos datos serán públicos, otros como los montos totales de sus patrimonios y sus familiares permanecerán protegidos del escrutinio público. Saquen sus propias conclusiones.

Comienzo a ver en las calles un hartazgo social, se los paso al costo. Se hacen de la vista gorda en lo que a corrupción respecta -con eso del libro blanco que no será público y carece de carácter y seriedad, según veo- e ignorar los gritos de auxilio de la población. Justo hoy platicaba con una persona que muy desesperada pensó en la salida más fácil que se le ocurrió para terminar con todos sus problemas económicos; y no, no fue robar.

Quizás me vean como algo insignificante, cuya voz pasa desapercibida porque no soy importante, pero desahogo lo que me agolpa el pecho y lo que la gente me señala cada vez que platica conmigo el taxista explotado por los gremios de taxistas y sus líderes; cada vez que la persona que vende sobre la banqueta me dice que tal o cual alcalde lo mandó correr con uno de sus “monigotes”. Así es estos señores, se comienza a vislumbrar una élite política y de cierto círculo social en el estado, que deja poco a poco fuera a aquellos que les dieron sus votos, que confiaron en ustedes, y lo peor de todo, que pusieron su futuro en sus manos.

Les paso al costo esta cita de El príncipe de Maquiavelo:

 “El príncipe, cuando es querido por el pueblo, debe cuidarse poco de las conspiraciones; pero cuando tiene enemigos y es aborrecido, debe cuidarse de todo y de todos”

 P.D. No es lo mismo jugar el dedo en la boca que señalar con el dedo y ordenar con la boca para que se cumplan las demandas de la población, señor gobernador.

**Licenciado en Lingüística por la Facultad de Letras y Comunicación. Productor de Noticias de ZER Informativo Colima, Director General de Información de El Centinela de Colima y Corrector de Estilo