La semana pasada se dio a conocer la lista de los concesionarios de transporte público en Colima. Fue el fin sábado, para ser exactos, lo que da poca posibilidad a los medios de comunicación de cubrir la noticia, ya que la mayoría de impresos no publican el domingo. Sin embargo, fue la reacción de los mismos concesionarios lo que llamó la atención.

 Sin dar nombres, algunos concesionarios aseguran que no aparecen en la lista. En su lugar, aparecen los antiguos dueños de sus concesiones. Otros, por el contrario, simplemente no figuran. Asimismo, destacan nombres de funcionarios públicos como Gaby Sevilla, quien asegura que se actuó con dolo, se falseó información o existe ineptitud de la Secretaría de Movilidad hacia su persona. 

La diputada local Gabriela Sevilla aparece con dos unidades para prestación de servicio turístico. Obviamente dijo que desde hace algunos añitos ya no cuenta con ninguno de estos permisos. La diputada también opinó que parece ser que le “jugaron el dedo en la boca” a Gisela Méndez, pues no fue cotejada la información como se debió hacer.

Algo que debo reconocer a la diputada es que señala que la Secretaría de Movilidad se ha prestado para permitir que concesiones operen de forma irregular, ya que un camión y un sitio de taxi siguen operando bajo su nombre. Y tiene toda la boca atascada de razón. Sin embargo, lo más raro es que muchos de los concesionarios que suenan como chismes de barrio, mejor conocidos como secretos a voces, no aparecen en la lisa. Ya se estará imaginando cuáles. ¡Obvio! Las celebrities de la polaca colimense.

Por su parte, el ciudadano de a pie me ha dicho “que la diputada deje de lloriquear, en su momento las tuvo -las concesiones-… ¡Para qué se hace -omito lo que sigue!

Pero lo bueno es que la lista está completa. Ajá, ¡Juras! Yo vi un taxi sin placas en la calle, el 9040DVA y que por cierto no aparece en la lista. Me pregunto ¿de quién será ese carrito? ¡I don’t know!

 Me gustaría un día subir al taxi o ruta y escuchar, no sé, a la diputada Gaby preguntarme “¿A dónde va joven? o quizás a Hugo Chávez Ríos decir “¡Recórrase, todavía hay lugar allá atrás!”.

Si analizan la lista, encontramos nombres como Martha Sosa, el exdiputado Ignacio Rodríguez, el ex diputado Adrián López Virgen, hasta el magistrado presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, Rafael García Rincón, El director del Instituto de Fomento de Ferias del Estado de Colima y exregidor del Ayuntamiento de Villa de Álvarez, Petronilo Vázquez Vuelvas, quien posee una concesión de taxi de la CNOP, del sitio La Oriental. Nunca me ha tocado verlos conduciendo, debo apuntan.

Y si le sigo con el recuento nunca terminaría. Pero mientras tanto, cientos de choferes esperan por una oportunidad para hacerse de una concesión y trabajar para sí mismos, después de haber trabajado décadas -algunos por casi 30 años- para los de arriba. Paradójico, ¿No? Que quienes estén en contra de otro servicios como Chofer Pro o Urban Drive sean precisamente quienes tienen una concesión de transporte público que no trabajan -no apunto con el dedo-.

Es aquí donde Hugo Chávez se hace el inocente preguntando “¿A poco está prohibido si tiene una concesión hacer política?” cuando la ley dice que se otorgarán las concesiones privilegiando sobre todo a los trabajadores del volante, constituyéndolas como parte de su patrimonio familiar, con ello dándole seguridad jurídica y estabilidad económica.

Pero saben qué, la culpa no es de los líderes políticos que dirigen los sindicatos y toman decisiones por nosotros; no, la culpa es de nosotros mismos por ponerlos donde están. Lamento decirlo pero tenemos la política y los líderes que escogemos. Ya lo decía Molotov por allá en 1997, en su icónica canción Give me tha power:

“Gente que vive en la pobreza, nadie hace nada porque nadie le interesas… la gente de arriba te detesta (…) Si le das más poder al poder, más duro te van a venir a coger”.

Y es cierto, ¿Alguna vez les hemos interesado? ¿Recuerdas la última vez que vino un político a tocar la puerta de tu casa? Yo sí, en período de elecciones. Es nuestro sudor el que los mantiene, recuérdalo.

Cierro con algo más culto -dirían otros-, una frase del libro El Príncipe, de Maquiavelo, que aunque publicado hace 500 años sigue tan vigente como en ese entonces:

 “El que no coloca los cimientos con anticipación podría colocarlos luego si tiene talento, aun con riesgo de disgustar al arquitecto y de hacer peligrar el edificio”.

¿De qué hablamos? Viene política nueva a remover los viejos cimientos de algún viejo arquitecto chapado a la antigua -que sólo chingaba- o es un recordatorio de que es momento de trabajar, como sociedad, para tener mejores bases y construir un mejor futuro por nosotros mismos, para afrontar la crisis que vivimos actualmente en todos los sentidos, esa que nos ha hecho ser menos humanos.

 P.D.: Necesitamos darnos cuenta que la política la hacemos las personas, todos los de abajo y no los que colocamos con nuestro voto allá arriba papá lord.