Este sábado pasado se cumplieron 100 días del gobierno de Ignacio Peralta Sánchez. Acapara de esta manera las plumas colimenses el estado de la administración del gobernador. El departamento de Comunicación de Gobierno del Estado enumera 1,427 detenidos y 273 vehículos  con reporte de robo han sido recuperados en esos 100 días de gobierno. Sin embargo, estas acciones no son suficientes para los colimenses. No. Lamentablemente pueden más los hechos violentos contra las “buenas” acciones hechas por el nuevo gobernador del estado.

Los principales problemas que aquejan a los colimenses son la inseguridad, el desempleo, desastres financieros en los ayuntamientos y figuras políticas que el Gobierno del Estado sigue manteniendo en el poder, figuras políticas que sólo son un lastre para Nacho Peralta, que siguen mamando dinero de los colimenses sin aportar nada y que a su vez controlan la mayor parte de las decisiones de este “nuevo” gabinete.

Y esta no es la simple percepción de la sociedad, sino de miembros del partido, como Rogelio Rueda, quien hoy reconoció que los primeros meses de Ignacio Peralta dejaron un “mal sabor de boca” y por ello le sugiere cambiar ciertas personas de la Secretaría de Seguridad Pública.

Reconozco que esto no es todo responsabilidad del gobernador, sino que nos compromete a un esfuerzo compartido como sociedad para que, con el granito de arena de cada uno, esto se desatore y siga su curso; que ya el periodo de oscurantismo que vivió Colima los últimos seis años. Si esto iba a ser un gobierno del cambio, ¿Por qué arrastrar con figuras políticas marcadas por malas administraciones y que la sociedad repudia?

Tan sólo estos últimos meses, como ciudadano -lo digo, sufrimos grandes impactos emocionales luego de ver como personas fueron asesinadas brutalmente en lugares concurridos, a la luz del día, en horas pico y ante los ojos de todos. Jóvenes estudiantes, a quienes a toda costa, elementos de seguridad intentan ligarlos a la delincuencia organizada. Otros más asesinados en diferentes puntos de la ciudad, que si están ligados a la delincuencia o no, el problema nace desde el momento en el cual deciden entrar en la delincuencia organizada, orillados a esto por la falta de trabajo, oportunidades y una seguridad de su gobierno.

Si hablamos de inseguridad, no es un problema que lleve 1 o 2 años aquejándonos, sino décadas de hostigamiento hacia los colimenses. Y no sólo hablo del narcotráfico, sino de los robos fraudes y violencia. Esta semana pasada me reportaron dos cristalazos y un asalto en Esmeralda Norte. Ni que decir de los delitos que no se reportan por la falta de confianza en las autoridades.

Ah pero, “Colima es el mejor lugar para vivir”, “Colima es el mejor lugar para hacer negocios”, “Colima, primer lugar en calidad de vida” y además los que a manera de chistorete dicen “En Colima duermes con la puerta abierta y no pasa nada”.

¿Cuál es la raíz de todo esto? Está claro: el dinero. Lo es para los colimenses y lo es para los gobiernos. ¡Ojo! para los colimenses, no para los políticos. Alcaldes que ganan más de 76 mil pesos y sus empleados trabajando por amor al arte, porque sencillamente no hay dinero para pagarles. Servicios que se le cobran a los ciudadanos cuando éstos no tienen seguridad sobre sus viviendas, ya que al no estar municipalizadas sus colonias, carecen de escrituras que acrediten que sus casas, son sus casa. Chido, ¿No?

Y ante todo esto de la inseguridad ¿Qué dice Gobierno del Estado? Nada. Sencillo y sin palabras para explicar la situación estatal a sus electores. Pero bueno, bastaron 1,427 detenidos y 273 vehículos recuperados para enumerar logros estos primeros cien días de gobierno.