Yo no creo en los partidos políticos. Creo en los que representan dichos partidos. Estamos acostumbrados a darle duro y tupido a la imagen de un partido político por las acciones que realizaron ciertos candidatos -convertidos en alcaldes, gobernadores, senadores y diputados-; decimos “El PRI no ha hecho nada”, “El PAN desencadenó una guerra contra el narco”. Cuando sabemos que quienes actuaron -bien o mal- fueron personas ejerciendo el poder bajo la bandera tricolor, blanquiazul, verde, morado, etc.

Dejemos de culpar a los partidos políticos por las acciones que ciertos individuos hicieron en su momento.

  • Sí, hubo matanza en el 68
  • Sí, hubo devaluación
  • Sí, nos faltan muchos seres humanos que perdieron la vida en peleas contra el narco.

Pero, ¿Quiénes iniciaron estas acciones? Personas en el poder. ¿Qué hay que hacer? Votar inteligentemente por personas, independientemente del partido al cual pertenezcan, que representen nuestros verdaderos intereses. Muchas de estas personas son chapulines, es decir, que dejan un cargo por ejercer otro. Pero esto nos da aún mayor poder de decisión porque ya vimos cómo trabajan y cómo van a trabajar.

Es como dice todo mundo “por unos pierden todos”. Sí, así es. Por unos cuantos malos políticos pierden todos. Perdemos la confianza en personas que quizás sí quieren y van a hacer las cosas bien y depositamos el voto en otros que ya vieron su negocio apoderándose de partidos e instituciones públicas.