De origen irlandés, el religioso de los Legionarios de Cristo era declarado culpable en Chile de abusar sexualmente de una menor alumna de la escuela de la cual era director espiritual mientras la niña tenía entre 4 y 6 años.

El veredicto, dado a conocer en octubre, fue un balde de agua fría no sólo para su congregación, sino para muchos de los principales empresarios y políticos chilenos, de quienes O’Reilly se había convertido en guía espiritual y amigo.

Este martes se conoció la sentencia: cuatro años y un día de presidio menor en su grado máximo, con el beneficio de libertad vigilada.

Sin embargo ni el fallo ni la sentencia hicieron que sus cercanos dejaran de defenderlo.

“Tendría que ser un loco para haber hecho aquello de lo que lo están acusando. No me cabe en la mente”, le dice a BBC Mundo Andrés Amenábar, arquitecto miembro del Regnum Christi –movimiento apostólico de los Legionarios-, que conoce a John O’Reilly desde su llegada a Chile.

El sacerdote de los empresarios

John O’Reilly ha pasado los últimos 30 años en Chile. En 2008 el Congreso le otorgó la nacionalidad por gracia, iniciativa fomentada por sus cercanos en posiciones de poder.

Según medios locales, a petición suya, un empresario donó US$1 millón a la universidad ligada a los legionarios en Chile.

Y otro le cedió a los Legionarios de Cristo un terreno que abarca un cerro completo en el sector oriente de la capital chilena, Santiago, el más caro de la ciudad.

En un perfil del sacerdote escrito para el diario El Mercurio en 2002, la periodista Ximena Pérez Villamil asegura que O’Reilly recibió regalos como automóviles y ropas por parte de sus discípulos espirituales.

“Trabajo con empresarios y es bueno saber lo que está pasando”, aseguró el sacerdote en el mismo reportaje.

A pesar de que las cifras de la Legión son guardadas con sigilo, varios exlegionarios consultados por BBC Mundo reconocen que O’Reilly se convirtió en uno de los principales recaudadores de la congregación.

De las vacas a la élite

Pero el padre John, como le dicen sus fieles, no nació en cuna de oro, sino en un caserío rural en el condado de Meath, al noroeste de la capital irlandesa, Dublín.

Su padre cuidaba gallinas, vacas y cosechaba trigo mientras su madre se dedicaba a las labores del hogar.

Cuando tenía un año, el pequeño John se fue a vivir con los abuelos.

A los 12 años fue enviado a Dublín a estudiar en un colegio de los Christian Brothers (los Hermanos Cristianos), una congregación que se ha visto involucrada en escándalos por prácticas abusivas y castigos físicos a los alumnos.

“No hablaba de su pasado (con sus pares legionarios). No contaba que venía de la clase trabajadora. No le gustaba la pobreza, siempre apuntó a los ricos”, le dice a BBC Mundo Glenn Favre, exlegionario actualmente residente en Estados Unidos, quien estuvo en Chile entre 1987 y 1990 y conoció a O’Reilly.

“Si no fuera sacerdote, estaría criando vacas con 10 hijos en un pueblo perdido en Irlanda”, continúa.

O’Reilly es el único de los cinco hermanos que quedan vivos que logró acceder a educación universitaria.

En el círculo de Maciel

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A principios de los 60, por la época en que O’Reilly estaba en la secundaria, una nueva orden había llegado a Irlanda.

Recientemente formada y con un fundador mexicano, Marcial Maciel, los Legionarios de Cristo les contaban a los jóvenes irlandeses sobre las bondades de evangelizar Latinoamérica.

“Juan XXIII hablaba de que en América Latina estaba el futuro de la Iglesia. Y los comunistas se los estaban comiendo, o existía peligro”, relató O’Reilly en 2002.

El joven ingresó a la congregación en 1965 y tras el noviciado en Irlanda partió a Salamanca y a Roma.

Fue allí, en el epicentro de la Iglesia Católica donde conoció –y sirvió- a Marcial Maciel.

Jack Keogh, exlegionario irlandés que compartió con O’Reilly durante su estadía en Roma, recuerda, consultado por BBC Mundo, que O’Reilly era “extremadamente agradable, amable con todo el mundo, un poco superficial. No formaba parte del círculo íntimo de Maciel, pero sí del de amigos. Era parte de la gente en la que Maciel confiaba”.

“O’Reilly estaba siempre alrededor suyo. Era muy, muy amistoso. Siempre me pareció que estaba actuando. Maciel hacía bromas sobre O’Reilly”, cuenta.

Unos 30 años más tarde el papa Benedicto XVI relegó a Maciel a “una vida de oración y penitencia” por los comprobados abusos sexuales a seminaristas, relaciones ocultas e hijos.

A pesar de la decisión del Vaticano, O’Reilly siguió defendiendo a mon père (“mi padre” en francés), nombre con el que los sacerdotes legionarios de Cristo se referían a Maciel.

“Nadie duda de la absolutísima inocencia del padre Marcial Maciel, por su vida y por sus obras, por lo que ha entregado a cada uno de nosotros, a la Iglesia y al mundo”, comentó O’Reilly en 2006 en entrevista con el sitio web Emol al conocerse la decisión vaticana.

De líder espiritual a abusador

A Chile, O’Reilly llegó en 1984, luego de pasar por México y en lo que se suponía era su camino hacia Brasil, donde él mismo contó que iba a participar en una misión.

Sin embargo, se quedó en Chile. De inmediato comenzó su trabajo como asesor espiritual en colegios del sector acomodado de Santiago.

Pronto la congregación fundó su propio establecimiento educacional, el Colegio Cumbres. O’Reilly se desempeñó como capellán.

En el reportaje sobre el sacerdote publicado en El Mercurio en 2002 se describe la relación que el religioso tenía con las alumnas del Cumbres femenino: “Parece una gallina con sus pollos, rodeado de niñitas que le conversan y le piden ‘nosotras queremos quedarnos contigo, padre'”.

Diez años después el sacerdote fue acusado por los padres de dos alumnas de aprovecharse de su condición de guía espiritual del establecimiento para sustraerlas constantemente de la sala de clases y abusar sexualmente de ellas.

El perfil psicológico encargado por la Fiscalía asegura que O’Reilly tiene rasgos narcisistas, además de la necesidad de ser reconocido y de acaparar la atención y el espacio.

Sus cercanos no están de acuerdo.

“Como persona él ha sido muy querido y respetado. No me cuadra. Es una cosa muy turbia. No me convencen para nada los argumentos que dan (la Fiscalía). Me parece una cosa bastante montada”, alega Andrés Amenábar.

Finalmente, el 15 de octubre de 2014, el tribunal lo encontró culpable de los cargos en el caso de la menor de las hermanas y se declaró insuficiencia probatoria respecto de la otra.

 

 

[Información tomada de BBC Mundo