La indignación mundial crece por el caso de los 43 normalistas desaparecidos y una “solicitud de licencia” al cargo parece no ser suficiente para la humanidad. Por un lado tenemos un Ángel Aguirre que no renunció, sino que solicitó una licencia a su cargo bajo el argumento de “para favorecer un clima político que ponga la atención y la solución de estas prioridades”.

Además, se dijo convencido de que esta es una decisión responsable para seguir sirviendo al pueblo y al estado. ¿Realmente lo es? ¿Es una decisión responsable después de cuatro semanas de que los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecieran en el municipio de Iguala y luego de las críticas a nivel mundial?

Yo no calificaría esta decisión como algo responsable pues el hecho de pedir licencia le da inmunidad, contrario a si lo hubieran echado por la puerta de atrás como se tenía pensado que sucediera. Más que responsable, es una acción inteligente.

Sin tomar en cuenta esto, los gritos de la sociedad que imploran el regreso de los estudiantes con vida, no son gritos de esperanza sino desesperados. Gritos que no buscan el regreso de los estudiantes con vida, porque es más que obvio que ya no están con vida -a cuatro semanas de su desaparición-. Son gritos para exigir con algo que es imposible – su regreso con vida- justicia y que caiga quien tenga que caer.

Ya dijo el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, que espera pronto aprehenda la PGR al alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa María de los Ángeles Pineda, pero reprueba los hechos de violencia generados a raíz de estas desapariciones. Hechos de violencia que han sucedió en diferentes  puntos de la República: la quema del Palacio de Gobierno, de las oficinas del PRD y el apedreo a las oficinas de la PGR.

No hay responsables a quien culpar por esto y tampoco es más importante que los 43 desaparecidos. Lo que sí preocupa son las fosas clandestinas encontradas a raíz de la búsqueda de los normalistas, pues las autoridades niegan que sean los estudiantes desaparecidos, los cuerpos encontrados. ¿Quiénes son estos fantasmas que permanecían sepultados en tierras mexicanas? ¿Son acaso migrantes, víctimas de la delincuencia del país o el saldo que ha dejado la guerra del narcotráfico?

Intriga más que las desconocidas identidades de los recientes cuerpos, el asesinado de una twittera que fue secuestrada, torturada y publicada en su propia cuenta personal de Twitter para advertir a la comunidad de internautas sobre las consecuencias que puede dejar alzar la voz – a la par un servidor está arriesgando su vida por emitir su opinión-.

Quiere decir que los mexicanos estamos en medio de una guerra que no nos pertenece, es decir, una guerra Narco-Gobierno, en la cual hemos sido incluidos como parte del amague; simples ciudadanos que servimos como escudo protector de un lado y de otro, porque si bien podemos servir como salida para los buenos, también podemos serlo para los “malos”. ¿o usted qué opina?

Tu puedes hacer un donativo para el autor de este post aquí