Decenas de globos blancos son liberados y la multitud aplaude en forma espontánea al paso del ataúd. “¡Levántate, mi vida!”, surge un grito desgarrador. Es la señora Rebeca Ramírez, en el adiós a su hijo Héctor Alejandro Méndez.10330347_459648167471187_5705712288442002707_n

“Mami, dime Cómo le hago para soportar este dolor?”, exclama la mujer. Hay momentos de confusión y de dolor. Cientos de personas muestran su indignación al despedir al niño en el panteón Jardines del Reencuentro.

Mini, como le llamaban sus amigos, falleció la mañana del martes en el Hospital Infantil a causa del traumatismo craneoencefálico severo que sufrió el miércoles de la semana pasada en el salón de clases, en la Escuela Secundaria General número 7, cuando algunos de sus compañeros lo aventaron contra la pared.

La travesía de la funeraria hasta el cementerio es larga, como larga es la caravana de vehículos, encabezada por una patrulla y motociclistas de Tránsito Municipal para escoltar la carroza fúnebre.

A las 2:50 de la tarde ingresan al cementerio, 50 minutos después de lo previsto. Al llegar a la última morada de Héctor Alejandro, se viven momentos de intenso dramatismo. Su hermano Abisaí está destrozado; sus compañeros de escuela lo abrazan.

Bajo un toldo todo es caos. Las personas se arremolinan porque quieren estar lo más cerca posible del féretro, “por favor, dejen pasar a la familia”, suplica una señora.

 

El dolor general

Cuando logran estar cerca, el pastor evangélico Nazario Vázquez Alfaro les recuerda una cita bíblica: “Bienaventurados los que tienen sed de justicia porque serán saciados”.

Menciona que están ante un suceso que ha trascendido a nivel nacional e internacional. “En todos los lugares del país hay un clamor de justicia y hay una justicia a la que nadie escapa y es la justicia divina”, expone.

Enseguida se oye un canto religioso. Al escuchar la letra “más allá del sol yo tengo un hogar”, se intensifica el llanto en muchos de los presentes, principalmente entre los más jóvenes.

Abrazados en un círculo están 39 estudiantes. Sostienen flores y sus rostros están bañados en llanto. Entre ellos está Abisaí, hermano de Alejandro.

Decenas de personas portan camisas blancas con mensajes como los siguientes: “Justicia x Mini”, “Te amo Alejandro”, “Te extrañaremos sobrino” y “Justicia para Alejandro”.

Entre los que exclaman se haga justicia, José Refugio Rojas —tío de Héctor Alejandro— explica que el niño no era problemático, “era un niño muy alegre, muy juguetón y con muchos sueños que le fueron truncados”.

Agrega: “Que esto no quede así. Que se haga justicia, pero que también surjan acciones para empezar con la revisión de las mochilas en las escuelas”

 

 

 

[Información publicada por El Universal]