Hace una semana vi un video tomado en New York, donde familiares de ciertas personas se disfrazaban de indigentes para ver si los reconocían en la calle. El resultado: las personas no existían. Después se les mostraron las imágenes a los sujetosy quedaron pasmados al ver su indiferencia a este creciente número de personas en Estados Unidos.

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No sólo eso, este fin de semana vi otro estudio social realizado el año pasado en Praga. Un sujeto vestido como comúnmente salimos todos a la calle: camiseta, pantalón de mezclilla y tenis. Fingía un ataque al corazón en medio de una de las plazas más concurrida. El resultado fue el mismo: nadie lo auxilió. Incluso un policía vio de lejos la escena sin conmoción alguna. El hombre fingió el infarto durante ocho minutos.

Pero ahí no terminó todo. En una segunda escena, el mismo hombre, ahora vestido de ejecutivo, realiza la misma escena. El resultado es completamente diferente. Bastaron 15 segundos para que nueve personas se acercaran a auxiliarlo.

¿Qué nos está pasando como sociedad? ¿Nos mueve la apariencia y el dinero?

 

México no es la excepción. En ciudades como Guadalajara y el Distrito Federal, incluso Tijuana, las personas son indiferentes a los asaltos de alguien más. Puede alguien estar robándote en plena luz del día con mil espectadores y nadie hace nada. Claro, por qué ayudar a alguien que ni conozco y me puede traer responsabilidades, incluso que el asaltante se venga contra mí.

Pero, nos aqueja un mal como sociedad, que nosotros mismos hemos propiciado: la indiferencia. Nos duele que no nos pelen, pero ignoramos a los demás por su posición económica y forma de vestir.

Y a mí qué chingados me importa, estarás pensando. Al final de cuentas mi entras no me toque a mi o alguien conocido, no pasa nada. Sí, es esa la mentalidad que propicia la violencia en México.

La delincuencia juvenil está movida principalmente por la exclusión social e indiferencia ante miles de niños en situación de riesgo.

Y aunque en México haya miles de movimientos para hacerle ver a la sociedad los problemas que sufre, siempre nacen a raíz de un problema personal… algo de uno mismo, no porque simplemente decidió voltear a ver el problema.

Ejemplos sobran: vemos a los pobres sólo cuando hay tragedias colectivas (huracanes, sismos y erupciones volcánicas) y vemos problemas sociales de México cuando nos afectan, como Alejandro Martí, Isabel Miranda de Wallace y Javier Sicilia). ¿A poco no? No los mueve el hecho de que en México haya miles de secuestrados, no. Los mueve el dolor personal. Al final de cuentas, todo se resume en indiferencia.

Este es sólo un ejemplo más:

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[Artículo escrito por Fernando Castillo]