Entre políticos, mexicanos y lectores, ni a cuál irle del más ingrato: los que no lee, dicen pendejadas; los que leen, no se acuerdan de los títulos, y los otros… leen “la biblia”, “el escritor que acaba de fallecer” y “El principito, un libro que apenas estoy leyendo”.

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A simple vista México parece un país de lectores. Podría pensarse eso por las ferias del libro que se hacen en diversos estados de la República y donde se ven largas filas esperando “hacer único” un ejemplar del escritor que visita la feria. Sin embargo, las cifras dicen todo lo contrario.

México ocupa el penúltimo lugar de una lista de 108 naciones, elaborada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). En promedio, los mexicanos leen 2.8 libros al año, y sólo el 2 por ciento de la población total tiene el hábito permanente de leer.

Pero no se puede culpar al cien por ciento a los mexicanos. Hemos dado en un punto clave de todo este asunto y es que, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Lectura (2012), en México sólo hay una biblioteca por cada 15 mil habitantes y una librería por cada 200 mil.

¿Cómo podemos inculcar el hábito a la lectura si no hay las condiciones propicias para que se desarrolle?

La población emplea su tiempo en lo que más abunda en este país: ver televisión (41 por ciento). Volviendo al punto anterior, no basta con querer o desear algo, si no se tiene el tiempo necesario para hacerlo (entre los jóvenes de 12 a 17 años, 30% dice que no les gusta leer, 61% que “no tiene tiempo” y 48% afirma que nunca ha acudido a una biblioteca)

No basta con que sus papás lean para que ellos se interesen en la lectura, si sus representantes políticos son los principales en demostrar la ignorancia confundiendo autores, libros, temas y hasta tramas de cine con obras literarias.

Porque hay que predicar con el ejemplo y no confundir a Enrique Krauze con carlos Fuentes como autor de La silla del águila. Y menos asegurar que los libros que lees han motivado tu carrera política porque así como confundes autores con las obras, sabrá Dios qué hacen con las riendas de nuestro país.

Y no me tachen de partidista, porque para todos hay. No hay que ser tan listos para confundir a Gabriel García Márquez -¡qué Dios tenga en su santa gloria!- con Carlos Cuauhtémoc Sánchez. ¿Gabo, autor de Juventud en éxtasis? Seguro rasguñó el cajón cuando le llegó el chisme.

También para el señor de las botas tengo -No desesperen, para todos hay-. Porque si ya de plano no lees y no quieren meter la pata con los autores vs novelas, no les adjudiquen premios que no han obtenido -Me estás oyendo Fox-. Así como que según el botudo amigo dijo que Jorge Luis Borges había ganado el Premio Nobel.

Así que si no quieren caer en el popular cantinfleo o quedar como idiotas imbéciles en las ferias del libro mientras hacen cola para recibir un autógrafo de un autor que no conocen, y subir la selfie a Instagram, les recomiendo leer o no abrir la boca diciendo “Me gusta leer”.

 

 

[Escrito por Fernando Castillo]