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Aquí el vuelo de Air France que cayó al Atlántico en 2009 cuando viajaba de Río de Janeiro a París.

Suena demasiado incongruente que en un mundo en la era de la hiperconectividad y en el que el espionaje telefónico de NSA está a la orden del día, un avión simplemente desaparezca, ¿No lo creen?

Y aún más incongruente es que dos horas del despegue del vuelo MH370, el sábado 8 de marzo, nunca se supo nada más.

Pero dejando de lado la hiperconectividad y el espionaje de la NSA, ¿Dónde queda ese nivel de control y seguridad en el tráfico aéreo que se incremento tras el 9/11?

Mucho se ha dicho que el drástico cambio de plan de vuelo de la nave fue debido a una maniobra de los pilotos debido a un problema tan grave que requerían de un aterrizaje forzoso.

Las especulaciones han dado como posibles razones de la desaparición y cambio de ruta que el piloto quería suicidarse, una avería o incluso el secuestro del vuelo entero. Esta última suposición parece un poco más congruente con el uso de pasaportes falsos por dos tripulantes.

Como dije al principio, no me queda claro por qué no sé hizo nada cuando no se tuvo señal de la nave, y alego que en nuestro mundo de hiperconectividad y espionaje algo más debe saber el gobierno que no se ha dicho a los medios de comunicación.

Suena como de serie de televisión o película de sci-fi, en la que misteriosamente un vuelo desaparece a mitad del viaje sin dejar rastro alguno. ¿Será posible que un avión desaparezca así tan fácil sin decir a la humanidad “algo nos pasa”?

Es aquí donde las grandes empresas tecnológicas, dígase Google, Apple y Android, entre otras, deben poner la mira: mejorar el seguimiento de las rutas aéreas. Por dios, tenemos “Find my iPhone” para localizar nuestros Apple Devices. ¿Qué tan difícil es colaborar con las aerolíneas para mejorar la seguridad de los vuelos?

También la responsabilidad sería de las aerolíneas pues sus aviones y su tecnología reflejan el año en el que fueron adquiridos. Por ejemplo, el avión es de los 90s y cuenta con equipos de la época. La tecnología existe pero las aerolíneas deben poner la mira a las nuevas aeronaves con estos equipos de rastreo. Vamos, sabemos de casos en los que a un usuario le roban su Smartphone y después publica las fotos que el ladrón a tomado gracias a que está conectado a Internet las 24 horas 7 días a la semana y a que sus cuentas de Facebook, Twitter y Dropbox están sincronizadas con el dispositivo.

Sé que en este punto estarán pensando, si compartimos todo lo que hacemos, vemos o comemos, ¿Por qué los pasajeros no compartieron su crítica situación? Les responderé con otra interrogante, ¿Si algunas zonas en tierra firme carecen de cobertura creen que a 9 mil metros de altura hay cobertura? Yo también creía que sí hasta que leí los comentarios de David Barry, experto en análisis de información aeronáutica de la Universidad de Cranfield, en Inglaterra, Reino Unido. David Barry señala que las posibilidades de que un Smartphone funcione a 9 mil metros de altura son “virtualmente imposibles”.

“Puede ser difícil conseguir recepción en una carretera remota, así que imagínese a 11km de altura, lejos de las antenas de telefonía celular y viajando a 800km por hora”, dice.