Recientemente, Foursquare hizo posible descubrir qué lugares visitarán sus usuarios en el futuro. Quizás piensas que eso es algo absurdo, pero en realidad es un tema muy relevante sobre seguridad.

¿Dónde estarás en el futuro?

Con “Timemachine”, Foursquare únicamente midió la frecuencia con la que los usuarios hacen check-in, para extrapolar sus próximas visitas, es decir, proyecta su mecanizada rutina.

El mal uso de la información generada por los geolocalizadores pone en riego a quienes comparten esta información.

 Aunque esta fue una campaña para el lanzamiento del nuevo modelo del Galaxy, es algo que no está muy lejos de la realidad.

El uso de geolocalización en los smartphones es tan común como escuchar música, grabar videos o tomar fotografías.

En sus inicios, la función primaria de los teléfonos celulares era sólo realizar llamadas telefónicas. Posteriormente, fue posible enviar mensajes de texto, SMS por sus siglas en inglés.Ir

Con el paso del tiempo vinieron grandes avances en los dispositivos móviles. Al principio, fue posible tomar fotografías con cámaras que podían ser conectadas a los celulares (como en los primeros Sony Ericson); después, la reproducción de archivos multimedia como canciones y videos, así como su distribución a través de infrarrojo y Bluetooth.

Actualmente, smartphones como el iPhone permiten compartir eso y más. Las aplicaciones de redes sociales han generado gran adicción por compartir todo en tiempo real. Y no sólo compartir ideas, fotografías o videos, sino también su localización.


Aplicaciones como Foursquare ahora permiten compartir los lugares más frecuentados por sus usuarios, incluso subir fotografías y ver quién más ha estado ahí. Pero como es de esperarse la creación se vuelve contra su creador.


Geomarketing: la nueva tendencia en la red

Expertos en la materia aseguran que la nueva tendencia es la geolocalización. Al principio, la idea de compartir nuestra información personal en un perfil era algo difícil de aceptar; ahora, no hay persona conectada a un smartphone que no tenga su perfil y comparta información, fotos y videos personales.

Algunas redes sociales incluyen la modalidad “vecindario”, que hace posible compartir el lugar en el que te encuentras; Path, por ejemplo, cambia la ubicación cada vez que cruzamos de una colonia a otra, automáticamente.

Otras como Google Latitude permiten ver en un mapa dónde están ubicados todos nuestros contactos, siempre y cuando ellos usen este servicio.

IrSon las empresas dedicadas a publicidad y marketing las más interesadas en el desarrollo de la geolocalización, pues supone una mayor precisión al enfocar sus campañas y publicidad.

Saber qué tipo de usuarios ingresan a un establecimiento reduce y enfoca la mercadotecnia a ese grupo específico; saber quién, qué edad y qué intereses tiene un usuario, funciona como filtro informático para enfocar la publicidad y vender los productos adecuados a los usuarios adecuados, sin miedo a equivocarse.

De acuerdo a un estudio publicado por la agencia Beyond, el 17 por ciento de la población móvil utiliza aplicaciones basadas en la geolocalización. Las aplicaciones que encabezan la lista como más usadas son Facebook Places y Foursquare; esta última, cuenta con más de 8 millones de usuarios que minuto a minuto publican su localización análoga para su vida digital.


Es más que obvio, que estas nuevas aplicaciones, y la nueva forma de ver el mundo digital, van cien por ciento enfocadas al marketing viral. Sin embargo, pasa por alto la seguridad del usuario y, quizás, responsabilizará a éste mismo de los riesgos y consecuencias que conlleva.


Un estudio titulado “Geolocalización: Riesgo, problemas y estrategias”, realizado por la organización de la Asociación Mundial de Seguridad de la Información (ISACA), explica cuáles son los tres principales usos de la geolocalización:

  1. Posicionamiento: Acceder a información específica de un objeto o persona y de dónde está ubicada.
  2. Geocodificación: Localización de establecimientos.
  3. Geoetiquetado: Agregar información geográfica a un objeto o fotografía.


Aunque para muchos supone el futuro actual de las redes sociales, la geolocalización significa también una herramienta tan conveniente como peligrosa.

Algunos de sus beneficios son la navegación web precisa, la filtración de información con un enfoque cuadrado, respecto a la posición global, y la posibilidad de compartir ubicaciones precisas en las redes.

Una tercera parte de los usuarios utiliza estas aplicaciones más de lo que lo hacía un año atrás, según deducciones de ISACA en una encuesta realizada a consumidores. Esto nos esboza un panorama del crecimiento y alcance que tiene actualmente la geolocalización.

Mercado negro de geodatos, el negocio del siglo XXI

Las empresas reúnen los check-ins, basados en ubicaciones precisas, para enfocar campañas publicitarias más complejas y lograr una mejor colocación de sus productos. A la par, la segmentación de usuarios se vuelve más acertada si se busca extorsionar a un usuario.

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Las empresas que usan estos datos deben mantener un hermetismo total con los usuarios. No pueden decirle a un usuario que está usando su información para venderla al mejor postor.

Aunque usualmente el usuario es quien hace pública su vida, la empresa debe limitar su uso, definido por una política de ética.

Lamentablemente, en México muchas empresas no lo hacen. Un secreto a voces es lo que hacen los bancos con los datos de sus tarjetahabientes: venderlos a empresas de marketing telefónico.

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A diferencia de la agencia Beyond, ISACA asegura que el 50 por ciento de los usuarios utilizan aplicaciones basadas en la geolocalización.

Esto posibilita un mayor control de los productos comercializados en Internet y construir fronteras virtuales que dirijan la publicidad.

Desbloquea tu mundo

Desarrollar una experiencia de realidad aumentada es uno de los supuestos beneficios que ofrece la geolocalización, según expertos. Sin embargo, también representa una plataforma peligrosa si los datos están en las manos equivocadas.

Los mayores peligros a los que se enfrenta un usuario que usa “georedes sociales” son la vigilancia y la manipulación.

Saber los establecimientos que una persona frecuenta, gracias a sus check-ins, ofrece una clasificación sencilla del nivel socioeconómico. Y no sólo permite conocer los establecimientos que acostumbra, sino también el lugar donde trabaja, su casa y los bancos que visita.

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Tus lugares favoritos reflejan tu nivel económico y el poder adquisitivo que tienes; publicar el banco en el que te encuentras, y la frecuencia con la que lo visitas, permite saber dónde cobras y qué día traes dinero.

Por último, saber a qué hora sales de casa y del trabajo facilita el robo a casahabitación y un secuestro. Publicar la hora a la que estás durmiendo, da un punto a favor para quienes desean irrumpir en tu casa.

El 43 por ciento de la gente no lee los acuerdos de uso de las aplicaciones antes de descargarlas, publica ISACA; de esto deducimos que realmente no sabemos para qué ni en manos de quién está nuestra información personal.

Las aplicaciones basadas en la geolocalización son un gran avance para el turismo digital y otras áreas (como las ventas virtuales), pero también significa un riesgo para quienes ven la realidad, ahora, aumentada.

La ventaja de saber todo sobre un objeto, un lugar o un usuario, deja de ser emocionante cuando la información tiene fines negativos como el acoso, secuestro u otros delitos.