Taxistas con inmunidad diplomática

Taxi sin placas y sin permiso

Si está pensando en levantar una denuncia por cobro indebido de taxistas, amable usuario del transporte público, de ante mano le digo: no gaste su tiempo y dinero en vano, ellos tienen inmunidad diplomática -en toda la extensión de la palabra-.

Tal parece que el sistema funciona a favor de los conductores que, desde hace años, ha dado escasas muestras de eficiencia, amabilidad y respeto por el usuario.

De entrada, usted gastará por lo menos $100 en trasladarse a la Dirección de Transporte, eso si es que procesan su caso para encarar al taxista. Aunque no sabría asegurarle si tienen una carga enorme de trabajo o simplemente es descuido de quien toma las llamadas para hacer las citas, intente agendar. Lo único que perderá es dinero y tiempo -repito-.

Si su caso es tomado en cuenta, ¡Felicidades! Ahora lo que sigue es que le hagan caso, pues se verá en la necesidad de discutir con el dueño de la concesión y el taxista “cara a cara”, -que más que una discusión basada en pruebas fehacientes parece un juicio oral para evidenciar al usuario-.

Y es que no podemos comparar la inexperiencia de un usuario contra la forma de vida de un taxista, y aunado a la forma de vida, al colmillo para robar… perdón, para cobrar. Usted se dará cuenta que más que conductores, son abogados escudados en una tabla – que a decir de las autoridades ‘fue aprobada desde los más altos cargos político’-, que manipulan a su favor.

Que si son 5 metros más allá de la línea roja, ¡tómala papá, cinco pesos más! Y entre que cobran por línea roja o por “brinco” -como si jugara al avión-, el diálogo parece ser la peor herramienta para solucionar las cosas.

Al final, resulta ser uno el ratero y sin vergüenza, que quiere dejar pobres y sin el sustento para la comida a los taxistas; perderá $100 en pasajes para ir y venir, ya que las rutas pasan cada “fin del mundo” y deberá ir en taxi.

Si eso no fuera poco, también perderá la credibilidad -si es que aún la tenía- en las dependencias.

Recomendaciones

La mayoría de los problemas que enfrentará en los cobros por las cuotas de los taxis será por cruce de zonas. Y creame cuando le digo que por 5 metros le sacarán de su bolsa 5 pesos más; según argumentan los taxistas se cobra por línea roja -para sacarle además un poco más de lo ya robado-.

Así que de ante mano, le recomiendo:

 1.- Si usted va a una tienda de las grandes avenidas, bájese en la avenida y no en el estacionamiento, de lo contrario le cobrarán 5 pesos más.

2.- Exija que el taxista le muestre y -de ser necesario- le preste el tabulador para que usted mismo saque la cuenta. ¡Son muy mañosos! -experiencia personal.

3.- Nunca confíe en las tablas fotocopiadas. Usted no sabe cuánto puede ayudar el Photo Shop.

Inconsistencias dentro de las inconsistencias

Según las estadísticas, cada semana la Dirección de Transporte recibe seis quejas por cobros indebido. Pero lea bien, “recibe seis quejas”. La pregunta aquí sería ¿Cuántas de ellas proceden?

Recibir quejas no es dar resultados. Los resultados se deben reflejar en las quejas que son debidamente procesadas y solucionadas. ¡Papelito habla señor!

En experiencia personal, le digo, una queja que puse al taxi número 15 de la V. Bonfil simplemente no procedió. El taxista alegó que pasada “la línea roja” eran 5 pesos más.

Debo confesar que, de mala gana, acepté que el cobro fue el correcto. Sin embargo, al momento del servicio el taxista no portaba gafete. Aunque desconozco si esto sea motivo de multa o no, quiero pensar que es equivalente a cuando un conductor no trae su licencia, es decir, multa. No pasó nada, de eso jamás se habló.

Ahora, recordando experiencias pasadas, muchos taxis circulan con permisos por falta de placas. Permisos que, debo decir, parecen jamás expiran en Colima.

Cuando hablaba – al principio- de inmunidad diplomática en los taxistas, no era una broma. Todos sabemos que muchos de los concesionarios del transporte público, en Colima y México, son actores políticos. Así de simple… así de sencillo.

Queda claro que MÉXICO es el hazmerreír del mundo. Mientras en México las camas se tragan a las niñas, los perros comen gente, los cadáveres se escapa, las secuestradoras salen libres, los asesinos van a Harvard y los rateros se van becados fuera del país; en Colima, los taxistas tienen inmunidad diplomática.

Así de simple…

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